Mire que he bailado con Cándido Fabré y su Banda en carnavales y festividades, mas este Primero de Mayo, tras el conciertazo que dio en los alrededores de la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, sentí que le debía estas líneas.
Que es un músico espectacular no es noticia, que es un tremendo improvisador -el mejor de Cuba- tampoco; que tiene acostumbrado a los santiagueros a guarachear hasta que salga el sol, mérito que solo el hijo de Sixta ostenta, no es novedad; pero hoy no son esas cualidades las que me cautivaron: fue el patriotismo que a flor de piel irradia, es su fidelidad sin límites a Fidel y a la Revolución.
Esta vez la aurora no fue su confidente, sino el astro rey que reafirmó con creces que estaba en la tierra caliente. Dijo sentirse orgulloso de haber sido convocado a participar de esta celebración, porque tenemos un lugar especial y "Cuando Santiago llama, Fabré responde".
Fue un mar de sombrillas, paraguas, cartones, gorras, pamelas, pañuelos para mitigar el calor abrasador del sol, mientras otro calor, el humano, se hacía más fuerte. Coreaban los niños, jóvenes y hasta los abuelitos, cómo no hacerlo antes las emblemáticas canciones que tocara junto a la Original de Manzanillo y que son un himno en cada presentación, pero la gente también aclamó sus últimos temas y conoció de los nuevos estribillos que de seguro serán exitazos.
Este hombre es especial –me dije- no sale a escena para hace un reality show ni para alardear de sus dotes musicales, sale a puro corazón a expresar lo que siente con su música y también con sus palabras, con sus sabias palabras.
Le escuché hablar de su natal San Luis, de que nada ni nadie en las mismas entrañas del enemigo doblegaron sus principios; exhortó a los santiagueros a “batallar duro pa’ echar pa’ lante este país, a cuidar y apoyar en todo momento a nuestro primer secretario del Partido Lázaro Expósito y a la presidenta del Gobierno Beatriz Johnson, pues es un privilegio tener en la dirección de la provincia a dos personas tan sacrificadas, tan trabajadoras”.
Fue emocionante en medio de la euforia por bailar con Fabré, escuchar a este sanluisero reyoyo decir "Los cubanos somos afortunados por haber tenido a un Martí, universal, inmenso; por haber tenido a Maceo, ejemplo de bravura, hijo de esta heroica tierra; y por haber tenido al hombre más grande que dio la humanidad, Fidel, ese Fidel que está aquí, que es mi padre protector y el de todos los cubanos, porque él no ha muerto ni morirá jamás".
Entonces ondearon banderas, la foto del Líder de la Revolución se alzó por doquier y el pueblo emocionado coreó la canción que una vez Cándido le compusiera al Comandante cuando se encontraba enfermo: “Yo también lloré, yo también sufrí, yo me arrodillé, yo recé por ti…”
En verdad entre Fabré y los santiagueros hay una complicidad inusual. Poco común en el mundo de la música popular bailable en el que no siempre se les escucha a los cantantes defender con tanta vehemencia su suelo patrio, sus ideales, sus principios.
Fabré es patriota de pura cepa, ha sabido atemperar su música a cada contexto histórico que nos ha tocado vivir, lo mismo nos revela al personaje de una telenovela y pregunta ‘quién es Viriato…y Si te coge Nazaret’; que te convida a un despojo y te dice ‘recógela, tírala, pa’ que se vaya lo malo’, y en momentos críticos del período especial le cantó a los apagones y dejó claro que le gustaba ver la Mesa Redonda.
Tras el paso del huracán Sandy por Santiago no necesitó de invitación para venir a apoyarnos y su prosa convidó a recuperarnos del golpe trabajando y afirmó ‘te vamos a levantar Santiago, te vamos a levantar, con el esfuerzo de todos, te vamos a levantar’ y así pasó.
Fabré ahora vino a cantarle a los trabajadores santiagueros que protagonizaron un masivo y colorido desfile, pero como tantas otras veces vino a dejar su mensaje de amor a esta tierra que le vio nacer y de la que se siente orgulloso, vino también a patentizar que es Fidelista y que por su país está dispuesto a darlo todo, por eso su concierto este 1 de Mayo no podía cerrar de otra manera: ‘Se avecinan tiempos difíciles, pero Cuba sabe que en Santiago tiene un pueblo heroico. Aquí no se rinde nadie c….., viva Fidel, viva Raúl, viva la Revolución’.