De fiesta la segunda casita de los infantes cubanos

Categoría: Titulares
Escrito por Liliet Moreno Salas
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circulos infantiles cuba santiago de cubaCuando apenas asoman los primeros rayos del sol o muchas veces bajo una pertinaz llovizna, ya comienzan a sentirse las primeras vocecitas.

A veces solo dicen adiós agarrados de la mano de la seño, otros lloran cuando ven a los padres alejarse, y algunos, en ocasiones cuando despiertan, lo hacen ya en el salón del círculo infantil.
Porque son estos espacios, la otra casita de niños y niñas de madres trabajadoras, donde encuentran cariño y una segunda familia, el centro donde reciben la primera educación y aprenden a comer solos; allí donde les enseñan los colores, las figuras geométricas, sus primeras canciones infantiles y desarrollan habilidades de gran importancia para su desarrollo futuro.
Por lo general, llegan de la mano de mamá o papá y los más pequeños, aún se trasladan en su cochecito, y hasta cargaditos los he visto... mas, acercándose a la institución, comienza a crearse un ambiente de independencia.
La entrada se hace caminando, agarrados o no de la mano del adulto, pero aquí son pequeñas y pequeños liberados de ciertas costumbres que más que ayudar, entorpecen el crecimiento pleno del menor.
Así los vemos, por ejemplo, en el círculo infantil Gloria Cuadras, ubicado en el Consejo Popular Vista Alegre, con una matrícula de 90 infantes de tercero a sexto año de vida; donde laboran 35 trabajadores, de los cuales 19 son docentes encargadas de la dirección del proceso educativo.
Liset Arada López, es una de las jóvenes educadoras del centro y aunque esta profesión no fue su primera elección, refiere sentirse agradecida por la oportunidad de trabajar con infantes.
“Pensé estudiar psicología, pero por cosas de la vida me instruí en la carrera de Educación Preescolar, y estoy súper contenta de estar rodeada de niños y niñas a los que adoro; es muy gratificante ver cómo ellos aprenden y cuántas cosas podemos enseñarles.
“Primero me desempeñé como maestra de preescolar por cuatro años y luego aquí ya llevo dos años en el salón de tercero. Les aseguro que no hay nada más lindo que tener la oportunidad de ver a mis niños crecer, que pasen para otro año de vida y aún se identifiquen contigo, te busquen, te den muestras de afecto”, expresó.
Para Odilis Cesé Díaz, no ha sido diferente. En su diálogo con “Sierra Maestra”, recordó a Fidel y Vilma como dignos impulsores de la creación de los Círculos infantiles, así como la importancia de esta educación que inicia con los primeros años de vida.
“Es aquí donde nuestros pequeños y pequeñas aprenden hábitos, donde desarrollan habilidades, donde juegan a ser enfermera, maestro, carpintero, médico, periodista, albañil... Ser educadora de círculos infantiles es una profesión que requiere de vocación, de amar el trabajo con los niños”.
Porque su principal misión, es educar, enseñar, dibujar sonrisas y convertir cada mañana en un lindo día de colores. Cada madre o padre, dejan a sus “bebitos” muy temprano en la mañana, seguros de que aquí recibirán no solo el cariño y la educación necesaria, sino también la seguridad que todo menor necesita.
Arianne Magdaria Bombalier, egresada de la escuela Floro Pérez, dice que una de las cosas que más disfruta es estar rodeada de niños y niñas desde que amanece, del cariño que solo ellos saben expresar.
“Es increíble verlos con la alegría que llegan, y te saludan o te regalan una flor. Es aquí donde pasan la mayor parte del día, y hay momentos en los que somos las seño o la tía, pero la mayor parte del tiempo somos también mamá y papá”, afirmó.
Como estas jóvenes hay miles en Cuba; mujeres que más que un hijo o dos, tres, se regocijan de los cientos o miles de pequeños que muchas veces las llaman mamá; educadoras que destacan por el sentido de pertenencia, por la sabiduría y el cariño que brindan a cada de uno de sus niños.
Hoy es un día especial para todos los círculos infantiles, y por supuesto, para todas las féminas que eligieron ser parte de la vida del príncipe o la princesa que por allí transitan.
La felicitación para cada una de ellas, las que pueden ser madre, tía, cenicienta, la caperucita, o cualquier otro personaje de un cuento infantil, solo por convertir lágrimas en sonrisas, pues cada amanecer es un nuevo desafío para quienes tienen la tarea de educar, de hacer feliz a cada una de esas semillitas que poco a poco germinan para convertirse en el futuro, en hombres y mujeres de bien.
El círculo Gloria Cuadras -cuyo nombre hace homenaje a la luchadora santiaguera quien destacó en la lucha clandestina- es una casa adaptada que perteneció a la familia de la Heroína de la Sierra y el Llano Vilma Espín, principal impulsora de la creación de los círculos infantiles el 10 de abril de 1961.

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