Cada 22 de marzo se celebra en todo el mundo el Día internacional del agua para concientizar a las personas sobre su importancia y la necesidad de su cuidado y preservación puesto que es un recurso agotable.
Este 2019 la ONU propuso como tema «No dejar a nadie atrás» (Leaving No One Behind) para que absolutamente todos se sumen a este necesario propósito que bien podría asumirse como un proyecto de vida.
Nueve años antes, las Naciones Unidas reconocieron que “el derecho al agua potable y el saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida...”
“Por derecho humano al agua se entiende que toda persona, sin discriminación, debe disponer de agua suficiente, segura, aceptable, accesible y asequible para uso personal y doméstico, y comprende el agua para el consumo, el saneamiento, la colada, la preparación de alimentos y la higiene personal y doméstica”.
Fíjese si este día es importante que según datos publicados en diversos estudios por la Unicef, la Unesco y otras organizaciones: 2 100 millones de personas viven sin agua potable en sus hogares; más de 700 niños menores de cinco años mueren todos los días de diarrea causada por agua insalubre o un saneamiento deficiente; alrededor de 4 000 millones de personas -casi dos tercios de la población mundial- padecen una escasez grave de agua durante al menos, un mes al año.
El Día Mundial del Agua se propuso en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992 y después se dispuso el “22 de Diciembre” como su día de celebración en todo el mundo. Cada año el Día Mundial del Agua gira en torno a un lema específico.
A cada cual le corresponde hacer su parte, siéntase aludido con “no dejar a nadie atrás” y no malgaste, no derroche, no desperdicie y por supuesto solucione o informe de los salideros que dejan correr al líquido vital.