Con el mayor respeto les presento al M.Sc. Mario Juan Cabrales Arias, graduado de Ciencias Sociales e Historia en la Universidad Pedagógica, maestro jubilado pero nunca retirado, pues como él mismo dice, no puede estar alejado de las aulas, de ese espacio en el que ha vivido inolvidables experiencias, de una profesión a la que ha dedicado toda su vida.
Entrevistar al profe fue todo un honor, no solo por sus reconocimientos como maestro, sino por su gran corazón como ser humano. Me resultó difícil conocer su obra, pues a cada pregunta se las arreglaba para destacar el trabajo de sus compañeros de trabajo, de la extraordinaria valía de sus alumnos…
En su arduo andar por el sector de Educación, dijo a Sierra Maestra que todas las etapas fueron lindas, y de cada tarea guarda innumerables anécdotas, experiencias que lo hicieron crecer como persona, como profesional y como revolucionario.
“Uno de los periodos más emocionantes fue el ser parte del colectivo de la escuela pedagógica Floro Regino Pérez Díaz, no solo por la importancia de formar futuros educadores, sino también porque es un centro con maestros y trabajadores no docentes muy consagrados y preparados, de los que aprendí algo nuevo cada día.
“De igual manera, trabajar tres años en la hermana República de Venezuela fue muy conmovedor, allí dirigí los tres programas educativos de enseñanzas: Robinson, Sucre y Ribas. Tuve el placer de compartir con un aguerrido colectivo de venezolanos”, afirmó.
En su diálogo con esta reportera recuerda también con especial cariño el periodo en el que se desempeñó como jefe de cátedra del preuniversitario de Ciencias Exactas Antonio Maceo (IPVC); y luego 13 años como asesor político del director provincial de Educación, en ese momento Rafael Darío Pacheco.
“Trabajar con jóvenes es una experiencia gratificante, mas ser maestro del IPVC me obligó a superarme cada día, a estudiar, a investigar, porque sus alumnos se caracterizaban por ser muy exigentes y había que estar a la altura”, dice con orgullo.
Mario es uno de esos profesores -como dicen algunos- 'de la vieja escuela', para él no hay nada más importante que trabajar por amor, por la formación y superación de la nueva generación, quien luego de casi cinco décadas de trabajo, todavía tiene mucho que aportar.
“Me jubilé hace unos pocos meses en la Floro Regino Pérez, donde me desempeñé por seis años como maestro de Cultura Política; luego y casi inmediatamente me incorporé al instituto politécnico Pepito Tey, como profesor principal donde contribuyo a la superación de los profesores que no tienen experiencia en la enseñanza y en el contenido del programa”.
Cabrales Arias tiene el orgullo de haber sido también miembro de la dirección del Distrito del Partido 26 de julio, Metodólogo Integral de la Educación de preuniversitario; merecedor de la Medalla por la Educación, la Pepito Tey, la Rafael Maria de Mendive; Vanguardia Nacional de la escuela nacional del PCC Ñico López, la medalla por la Defensa, entre otros importantes galardones.
“Para mí dar clases es una vocación, y mientras tenga la capacidad para hacerlo, allí estaré, pues no me imagino fuera de las aulas, de los estudiantes, del trabajo educativo, a través del cual he comprobado que no hay nada más gratificante que trabajar con los jóvenes.”
Sobre este asunto, destacó la necesidad de trabajar con la nueva generación, y tener confianza en esta, escucharla y comprenderla más, y crear un vínculo con la familia y la comunidad.
“El docente tiene que estudiar y prepararse para dar buenas clases, solo así tendremos buenos alumnos; el maestro es fundamental como formadores de esta juventud continuadora del proceso revolucionario”, destacó.