Digamos que los imprevistos pudieran ser accidentes, homicidios, suicidios y otras formas de morir repentinamente. Descartando esas posibilidades, hay una altísima probabilidad de que las personas que fuman desde la adolescencia mueran por cáncer.
Existe una estrecha relación entre el inicio precoz de este nocivo hábito y la aparición de diferentes tipos de neoplasias. Y es que fumar causa tumores y evita que el organismo pueda combatirlos; las sustancias tóxicas contenidas en el cigarro, se asocian a afecciones oncológicas de la vejiga, el cuello uterino, el colon y el recto, esófago, riñones y uréteres, boca, nariz, garganta, páncreas, estómago, tráquea y aumenta la mortalidad en pacientes con cáncer de próstata.
Pero el más frecuente es el cáncer de pulmón, que casi nunca puede curarse, como lo explicó a este rotativo la doctora Zoraida Cándida Acosta Brooks, jefa del Grupo multidisciplinario de atención a pacientes con cáncer de pulmón en Santiago de Cuba.
“El diagnóstico precoz del cáncer de pulmón es difícil. A nivel mundial, el 75% de los casos se diagnostican en estadios avanzados, y el índice de supervivencia está en correspondencia con el estadio de la enfermedad en el momento del diagnóstico; mientras más avanzada, menor es la sobrevida. Esto sucede porque las dos terceras partes de la historia natural del cáncer de pulmón transcurren de una manera subclínica (sin signos y síntomas específicos), o se interpretan y tratan como otro tipo de afección.”
Por eso, la prevención es el método más efectivo para luchar contra los tumores de pulmón. Y no hay que ser científico para deducir que, si el 95% de los pacientes son o fueron fumadores, evitar la enfermedad implica evitar el tabaquismo; una práctica que, generalmente, comienza durante la adolescencia.
Identificar los rangos de edad, sexo y las causas por las que las chicas y chicos comienzan a fumar, es una preocupación para un grupo de alumnos de la Universidad de Ciencias Médicas, que estudian este fenómeno en la comunidad santiaguera de Altamira.
“En la adolescencia el hábito de fumar puede asociarse a una práctica imitativa. Nosotros estudiamos a un grupo de estudiantes de secundaria básica, o sea, de 12 a 15 años. Encontramos que la mayoría de los que fuman proviene de una familia en la que al menos un miembro es fumador activo, y son jóvenes que han sido fumadores pasivos casi toda su vida.
“También influye la edad, pues en esta etapa del desarrollo es muy importante la opinión del grupo, las relaciones de pareja, la admiración de los amigos, y ellos ven en el hábito de fumar una manera de ganar la aceptación de sus coetáneos.
“También nos llamó la atención que entre los adolescentes que fuman, son mayoría las hembras”, comentó uno de los investigadores, Javier Mendoza Mulén, estudiante de cuarto año de Medicina.
Si usted pone en el buscador de Google la pregunta “¿Por qué fuman los adolescentes?” hallará artículos científicos con respuestas muy similares a las observaciones mencionadas por Mendoza. Lamentablemente, lo que sucede en Santiago de Cuba se corresponde con una tendencia mundial.
“El hábito de fumar en los adolescentes es un grave problema de salud. Se ha comprobado que cuanto antes comience el hábito tabáquico, mayor es el riesgo de hacerse adicto a la nicotina, y por tanto mayor es el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón en el transcurso de la adultez”, señaló Irene Martínez Fernández, pediatra del área de Salud “28 de Septiembre”, que atiende la comunidad donde se realizara el estudio.
A decir de la doctora, la familia tiene un rol determinante en la prevención de esta práctica.
“Lo primero es saber que los adolescentes imitan conductas de riesgo; de modo que para prevenir el tabaquismo hay que comenzar con el ejemplo que les damos a nuestros hijos. Además como padres tenemos que saber cuáles son sus amistades, qué lugares visitan y qué hacen allí; hay que oler a nuestros hijos, saber a qué hora y en qué condiciones llegan al hogar porque el riesgo del consumo de tabaco y de otras drogas existe, pero los padres somos los principales responsables de modificar las conductas de riesgo.
“También hay que ayudarlos a crear conciencia del peligro que representa el cigarro para la salud”, recomendó.
El hábito de fumar no solo produce cáncer. Del tabaquismo también se derivan afecciones graves como enfisema pulmonar y alteraciones vasculares periféricas y cardíacas como el infarto.