No todos los científicos aceptan amablemente la solicitud de una entrevista; chocar más de una vez con las negativas de eminentes doctores de este país, curte lo suficiente la voluntad como para descartar la posibilidad del desagradable “no”, que tanto obstaculiza el trabajo reporteril. Pero Agustín Lage Dávila, definitivamente, es otra historia. Éxitos "a pulmón" / Un corazón enfermo no sabe de bloqueos
Bastó que nos presentaran para advertir en su gesto diáfano, la cordialidad de un auténtico cubano, que se tomó la entrevista como un diálogo entre amigos, y, en un pasillo del Hotel San Juan, hizo partícipe a este equipo de “Sierra Maestra” de sus experiencias. Hablamos de muchos temas, y no faltó en la charla su visión sobre cómo afecta el bloqueo norteamericano el desarrollo científico en la industria farmacéutica cubana.
A juicio de este médico, que atesora una vasta experiencia en la investigación científica en el campo de la Inmunología, el bloqueo obstaculiza la concreción de iniciativas que favorecerían mucho a los pueblos de ambos países, sobre todo en materia de Salud. Dígase la colaboración empresarial para la producción de fármacos de manera conjunta y el intercambio científico entre especialistas de ambas naciones.
“Nosotros tratamos de paliar los efectos del bloqueo, pero sería faltar a la verdad decir que no hace daño. Es un bloqueo muy absoluto.
“Si hay un evento científico no te dan la visa, tenemos experiencias de compañeros del Centro de Inmunología Molecular (CIM) a los cuales el gobierno de Estados Unidos les negó la visa. Una vez a una de nuestras investigadoras le llegó un documento que envió la Embajada para comunicarle la negativa: decía que ella representaba un riesgo de derrocar al gobierno norteamericano por medios violentos. Si no fuera trágico, sería cómico. Es un gran absurdo”, señaló.
El cerco unilateral que se sostiene a pesar del respaldo mayoritario de la comunidad internacional al fin del bloqueo, impide el acceso de los estadounidenses a medicamentos de la biotecnología cubana de probada efectividad, como las vacunas terapéuticas para el tratamiento del cáncer de pulmón, desarrolladas por el CIM. Esta realidad, que no figura en la agenda de los grandes medios de comunicación internacionales, provoca desconcierto y descontento en médicos norteamericanos que sí conocen los avances de la farmacología de la Isla.
“Los primeros que no están de acuerdo con el bloqueo son los científicos norteamericanos. Desde los 90, hacemos en el CIM un evento de inmunología que se realiza cada dos años, y de donde más vienen científicos es de Estados Unidos. Y no solo ahora, que después de Obama les ha sido más fácil venir, en época de Busch, ellos iban a terceros países, cambiaban la visa, hacían gestiones para venir porque tenían interés en el intercambio y en conocer la ciencia cubana.
“Recuerdo el caso de un oncólogo norteamericano muy famoso, ya fallecido, que estuvo cooperando con nosotros en el desarrollo de una vacuna, y ese médico se presentó ante el senado norteamericano y refirió los avances (fármacos contra el cáncer) que vio en Cuba, y preguntó por qué él no podía beneficiar a sus pacientes con esos medicamentos. Él tuvo el coraje de decirlo públicamente.
“Los científicos norteamericanos son muy favorables a la colaboración con Cuba, lo que pasa es que este fenómeno político -el interés de la clase de derecha norteamericana de que las cosas en Cuba no marchen bien, porque no les conviene- lo distorsiona todo.”
Impedir que los enfermos reciban las terapias necesarias para sanar o para controlar una afección, es sin duda un acto de extrema crueldad, máxime cuando se trata de patologías tan letales como las oncológicas.
“Yo tuve la experiencia personal de hacer una gestión de un producto norteamericano para tratar a una persona aquí en Cuba y, sencillamente, dijeron que no.
“Algún día la humanidad se va a avergonzar de eso; de que un gobierno haya tenido la desvergüenza de hacer eso… porque es una desvergüenza…”.
El doctor en Ciencias Médicas, es una destacada figura de la inmunología y la educación en Cuba; es Investigador Titular y Profesor Titular Adjunto en varios centros universitarios, y es un científico reconocido internacionalmente. Bajo su dirección, el CIM se ha convertido en uno de los pilares de la industria farmacéutica de esta nación caribeña.
Las vivencias, los estudios y las capacidades que conforman su personalidad, le han llevado también al ejercicio del periodismo de opinión, mediante artículos de análisis de temas científicos y económicos, entre los que ha estado el bloqueo.
Agustín Bienvenido Lage Dávila sintetizó en una expresión la esencia de estos casi sesenta años de agresión económica a Cuba.
“La respuesta corta es que el bloqueo hace un daño colosal.”