La historia de una doctora sin paz en La Paz

Categoría: Especiales
Escrito por ARLETTE GARCIA ROSALES Y KARLA CAMILA DEL RIO SALMON (Estudiantes de Periodismo)/Foto: Cortesía de la entrevistada
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raiza bolivia prensa latinaLa doctora Raiza Armiñán aún se conmueve por los sucesos de este último mes en su vida. Apenas es noviembre, ya su casa se engalana para celebrar la navidad o el fin de año. Pero jamás imaginó esperar el 2020 aquí, entre los suyos.

Formada en la especialidad de Medicina General Integral (MGI) y además como especialista de Medicina Física y Rehabilitación, Raiza llegó a Bolivia el 8 de agosto de 2018, pensaba estar allí por unos tres años, pero su estancia duró apenas14 meses.

Laboraba en una clínica situada en Clavada, zona sur de La Paz, y su pequeño mundo se reducía al ir y venir entre la residencia y su lugar de trabajo, junto al resto de los colaboradores cubanos, corresponsales de la agencia noticiosa Prensa Latina, personal de la Embajada y algunos líderes de aquella nación.

“Ya tenía algo de experiencia, esta fue mi segunda misión internacionalista, la primera en la República Bolivariana de Venezuela, en el 2006 durante cinco años”, acotó Armiñán.

La galena cubana participó en nueve Ferias Nacionales donde, además de prestar asistencia en alrededor de 17 especialidades, asumían otras actividades como la nutrición y carnetización para pobladores sin cédula, en diferentes departamentos de la nación andina.

“En un período de dos días llegué a consultar alrededor de 300 pacientes con los que creé muy buenas relaciones. En estas ferias, colaborábamos alrededor de 700 médicos formados en Cuba, muchos de ellos eran bolivianos graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina (Elam).

“Estuvimos trabajando durante todas las elecciones, y el llamado Paro Cívico -provocado por los resultados que señalaban a Evo Morales como ganador-, que se extendió por aproximadamente 20 días.

Nos cuenta, que desde muy temprano en la mañana salían para la clínica, antes de que se realizaran los denominados tranques o barricadas, para impedir el desarrollo normal de las actividades cotidianas en la capital, y en ocasiones debido a eso llegaban a quedarse dos o tres días en el centro médico.

Para Raiza, “Bolivia es un país muy tranquilo, de personas gentiles, respetuosas y muy agradecidas, sin embargo, lo manifestado en los medios era siempre que entre los colaboradores existían agentes de la inteligencia cubana, y a pesar de que Clavada era una zona de oposición nunca recibimos manifestaciones ni fuimos objetivos de estas”.

A medida que en el relato se agravaban los hechos, fue imposible para ella contener sus emociones, que brotaban en forma de lágrimas de sus ojos, mientras recordaba las vivencias de aquellos días de desconcierto. “Todo ocurrió muy rápido, por cuestiones de seguridad teníamos que salvaguardar la vida, fueron tres días en lo que preparamos la salida y manteníamos la presencia en la casa, sin laborar”, nos dice.

Una de las experiencias recordadas con más cariño por esta doctora, es una niña boliviana con ‘sacroleitis’ -enfermedad ósea que impide la locomoción en las piernas-; “luego de aplicado el tratamiento, respondió de manera satisfactoria y hasta llegó a caminar.

“En las Ferias de salud, hubo varios casos de niños que pudieron dar sus primeros pasos después de sufrir parálisis cerebrales, y logramos que los padres desarrollaran conciencia de la importancia de la terapia física y la rehabilitación para el desarrollo integral de sus hijos”.

Aún Raiza guarda sentimientos encontrados debido a una población con necesidad de más aportes médicos, por los conocimientos y el humanismo.

 Ahora, sentada en la sala de su casa en el reparto Sueño de esta ciudad, afirma haber dejado atrás unos 15 pacientes con tratamientos frustrados. Sin conocer en manos de quién quedan, probablemente desatendidos, porque de su especialidad conoció solo dos homólogos en todo el recorrido de las nueve Ferias; a pesar de ser los trastornos del desarrollo psicomotor y las alteraciones en el sistema osteomioarticular (SOMA), lo más frecuente en aquella zona.

Como antigua jefa de Atención Ambulatoria en el Hospital Infantil Sur Dr. Antonio María Béguez César (más conocido como La Colonia Española), hoy se encuentra bajo la espera de las orientaciones próximas para su reincorporación en ese centro asistencial.

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