Arelis Fernández intentó hacerse sus espejuelos, pero no había cristales. Su odisea comenzó en junio, y solo ahora en noviembre encontró la graduación correcta, en la óptica El Lente, de Enramadas.
Cualquier cubano que alguna vez ha necesitado estos imprescindibles lentes, conoce cuán complejo puede ser el proceso de adquirirlos. A no ser que sea de los ¿afortunados? cuyo problema se ha agravado hasta necesitar graduaciones altas y muy específicas y por tanto, estadísticamente menos comunes; entre el momento en que le “miden la vista” hasta que obtiene las gafas, pueden pasar meses. El panorama que ofrecen las estanterías de muestra de las ópticas es muy desalentador.
Según la Lic. Georgina Igarza, de la Dirección Comercial de la Empresa de Ópticas y Farmacias, allí se recogen estados de opinión muy negativos. “Pero las personas no entienden cómo funciona el proceso. Todos los implementos que una óptica utiliza, son importados. Piezas, equipos, lentes, armaduras: todo. Cuando se les dice que este es uno de los renglones más azotados por el Bloqueo, deben creerlo.
“Nosotros hacemos un pedido mensual de 17 mil armaduras, de las cuales, últimamente solo nos llegan 8 mil. Esto no cubre las necesidades de las ópticas y de los clientes. Además, cualquier equipo que contenga al menos una pieza fabricada en Estados Unidos, está prohibido para nosotros producto del Bloqueo; digo más: tengo equipos nuevos muy avanzados que funcionaron muy bien hasta que necesitaron una pieza de repuesto, y hace tiempo están guardados en almacenes porque no las podemos conseguir.
“Es muy frustrante, porque uno hace todo lo que puede y la gente no cree nuestras razones. No es un pretexto: ninguna producción o servicio en Cuba que dependa totalmente de importaciones está a salvo del Bloqueo. Y más ahora que se endureció. Y los espejuelos son productos de primera necesidad, las personas no tienen calidad de vida si no ven bien. Donde más golpea es con los niños: deben usar la armadura correcta para su edad, porque si no, se corre el riesgo de que los espejuelos no les sirvan para nada; y los cristales, al ser de muy baja graduación, son de los más difíciles de conseguir. Nuestro mayor déficit es para los niños entre 8 y 14 años”.
En nuestro país, el servicio es subsidiado y aunque algunos lo consigue por otras vías no siempre es la mejor solución. En muchos casos, los oftalmólogos defienden la utilidad sobre la moda. Por poner un ejemplo, la Dra. Valentina Arias, del policlínico Finlay, asegura que los miopes debemos usar espejuelos más bien pequeños y no “esos grandes de ahora”, y nunca en la “punta de la nariz”, sino correctamente ubicados frente a los ojos. En primera instancia y sobre todas las cosas, son para ver bien, no para verse bien.
En la óptica El Telescopio, sito en Santo Tomás, el conteo de armaduras expuestas era alarmante: 13. Menos una, todas eran para niños. Y todas eran, para ser sinceros, tan poco atractivas que en palabras de los propios trabajadores de la entidad, “llevan años ahí”. Orian Aguirre Silva, Lic. en Optometría y Óptica, nos dice que hay cristales que parecen estar en déficit todo el año, pues tienen una demanda muy alta por parte de la población y no llegan las capacidades. “Cuando quieras preguntarle a alguien qué es el Bloqueo, ven para acá. Nosotros sí que lo sabemos bien”.
Por otro lado, la administradora de El Lente, Isabel Álvarez Molina, nos muestra el taller y las distintas dependencias, y nos explica las medidas que se han tomado. “Pedimos a los clientes su teléfono, y les avisamos cuándo hay sus cristales para que vengan lo antes posible. Por orientación, no podemos tardarnos más de 15 días en entregar unos espejuelos una vez recibido el encargo y el dinero del cliente, así que preferimos decir la verdad: ‛ahora no hay, no sé cuándo habrá, déme su teléfono y lo llamaremos’.
“Las personas necesitan los espejuelos. Los problemas en la vista pueden paralizar muchas cosas en un país. Un cirujano no puede operar, un estudiante no aprende bien, un operario de una fábrica puede cometer un error importante; todo el mundo necesita estar cómodo para ser eficiente. Hay niños que hasta pierden el interés en los estudios porque su mala visión sin corregir los hace sentir en desventaja. Nosotros pedimos mensualmente a la Empresa según nuestras necesidades y previsiones, y yo siempre intento que una vez al mes llegue al menos algo, pero no alcanza”.
Ver bien puede ser una verdadera odisea y el culpable está bien claro.