Pasiones que no matan. El poder de la radio
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- Categoría: Titulares
- Escrito por NÁZIN SALOMÓN ISMAEL
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La magia de la radio es indiscutible. Durante mis años de estudiante universitario, no escatimaba esfuerzo por pedir a los profesores realizar las prácticas pre-profesionales en la que, para mí, ha sido una de las mejores escuelas, la emisora CMKW Radio Mambí; excelsa fuente de enseñanza. En aquel entonces, aprendí a valorar el trabajo en equipo; apresurarme para lograr una exclusiva noticiosa; a respetar los turnos de grabación; y, lo más importante, que la cultura, más allá del estricto significado de la palabra, es obligatoria en todas las profesiones.
Con cada grabación, presentación “en vivo”, o edición de trabajos propios, terminaba aún más deseoso de continuar dando color al sonido, pero ya el final había llegado; era como rememorar la legendaria frase que marcó la vida de tantas generaciones de periodistas: “Esto se está acabando”. Ahora comprendo que solo comenzaba, pues, aunque defiendo el género desde otro medio, me recompensa ver cada día a más radioescuchas que, no solo reciben lo mejor de este arte, también lo producen, participando según sus gustos y exigencias.
Maravillosos los medios de comunicación que logran atraer al menos un ápice del interés humano, en especial cuando llegan a los más jóvenes; y es que no son pocos los niños que encuentran en ellos un gran amor, en algunos casos para toda la vida. Como ejemplo fehaciente del buen hacer mediático se encuentra Radio Mambí, la que hoy acoge a varios infantes deseosos de demostrar qué tan importante puede llegar a ser la radio en sus vidas.
“Nunca pensé que siendo tan joven llegaría a corresponsal de prensa”, dijo durante una conversación el joven de once años Cristian Tornés Mengana.
“En la radio, -continuó-, he mejorado mi ortografía y pronunciación, especialmente gracias a la lectura de guiones, aprovechando que siempre llevan palabras y conceptos que desconozco. Gracias a mi trabajo como corresponsal he aprendido a hacer notas informativas para divulgar las actividades de mi escuela y del movimiento de pioneros exploradores. De igual forma he tenido la oportunidad de grabar algunas promociones para jóvenes, lo que me permite ejercitar en otros géneros periodísticos.
Jorge María Hierrezuelo Zayas, estudiante del seminternado Nguyễn Văn Trỗi, y con dos años participando en programas infantiles radiales, refirió sentirse privilegiado porque, “ha sido una experiencia inigualable estar en este medio. He crecido mucho como persona, a pesar de mi corta edad, tomando herramientas importantes para el futuro, pues quiero ser periodista. Ahora me siento más responsable en cuanto a mi superación”.
A su vez, el pequeño Renato Antonio Miguel Samada, con tan solo ocho años, no escatima fuente de enseñanza alguna, pues a pesar de que su sueño es ser científico, ha despertado la pasión por la radio.
“Aquí, -compartió-, he aprendido a hablar y expresarme mejor. Agradezco la ayuda de los profesores que siempre están dispuestos a enseñarnos todo lo que saben para que podamos hacer nuestro trabajo de la mejor forma posible”.
Como si las profesiones anheladas no bastaran, una futura doctora, Ana Érica Fernández, con sus 11 años ya piensa en la manera de sobrellevar su futuro oficio con el de periodista. Durante tres años ha podido llegar a diversos escenarios de la ciudad, especialmente como locutora, aunque también le gusta la música, por lo que “he logrado vincular estas artes para desarrollarlas en conjunto, -expresó- tomando lo mejor de cada una. Todo gracias a las enseñanzas y habilidades que adquirimos en la radio”.
A pesar de las interpretaciones que, en dependencia de los contextos y escenarios, se le otorgan al Periodismo, creo que estamos ante un evidente trabajo comunitario y no excluyente. De igual forma, se pretende fortificar las prácticas de consumo, en este caso radiofónico, desde edades tempranas. Ser parte de la sociedad también conlleva la interacción con los medios de comunicación en todos los niveles, y, aunque muchos los califiquen como inalcanzables, representan un intento por cambiar lo que pueda ser cambiado.

