A más de 200 años de creada una enorme red vial en la zona montañosa del oriente de Cuba, por los caficultores franceses que se asentaron en la zona durante los siglos 18 y 19, especialistas de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba proponen aprovechar estos caminos, de un valor inigualable, para el senderismo turístico.
José Luis Manet Hechavarría, Especialista en Ordenamiento Territorial y Urbano, de esa institución, asegura que lo interesante de aprovechar este vial es crear un sendero de unos 25 kilómetros de longitud, en área de montaña, que se adentra en un paisaje arqueológico de los primeros cafetales del suroriente cubano, declarado Patrimonio de la Humanidad, con visuales naturales espectaculares, que combinan fauna, vegetación, elevados puntos, miradores, mar, cielo..., y que, además, pueden admirarse antiguas haciendas creadas por los propios colonos franceses, junto a escenas cotidianas del hombre y la mujer rural en la actualidad.
“La propuesta es vincular las vías que entrelazan tres circuitos cafetaleros: La Gran Piedra, número uno, Fraternidad, que es el número dos, y San Sebastián que es el tercero, a partir de un senderismo de montaña que tendría algunas pendientes bien inclinadas por momentos, también tramos largos, pero no obstante es un trayecto que podría hacer cualquier persona en dependencia de su edad y preparación”, asegura.
El potencial de los caminos de más de dos centurias de edad, que actualmente tiene un uso social, económico y que vinculan los asentamientos actuales de la zona, para ser convertido en producto turístico debe tener adecuaciones.
Sobre este tema, el especialista acota que debe señalizarse, con el fin de mostrar rutas, atractivos, lugares de interés, ... siempre según normas internacionales, también sería importante el uso de guías previamente preparados y que podrían llevar a los turistas a determinados lugares, lo cual ofrecería una fuente de empleo a los lugareños.
“En la propuesta, que partiría desde Fraternidad y terminaría en La Gran Piedra, pasando por diferentes puntos como San Sebastián, La Linef, La Reunión y El Retiro, establecemos tres puntos de descanso o estadía en los cuales luego de caminar, seis, siete u ocho kilómetros, serían lugares donde se podría reposar un rato o pernoctar hasta el otro día, y continuar recorrido hacia otros sitios.
En La Gran Piedra, por ejemplo, el senderista podría visitar ruinas como La Siberia (que es hoy un jardín de plantas ornamentales), El Olimpo, La Isabelica, Las Mercedes y La Gran Sofía”, dijo Hechavarría.
Esta propuesta de sendero que hoy se estudia, y que constituiría un importante ejemplo de desarrollo sostenible sobre los preceptos del turismo responsable, incluiría atractivos lugares como Fraternidad, donde hoy se construye el museo vivo del café en Cuba, también todo el circuito de La Gran Piedra, con la enorme roca que atrae la mirada de cientos de personas cada año, además de pequeñas curiosidades como los entierros funerarios de los caficultores franceses, con valor patrimonial.
“En La Linef están las tumbas de los antiguos dueños de ese cafetal, viejas costumbres que trajeron los franceses a la isla relacionadas con los entierros en las propias haciendas donde ellos vivían.
“La propuesta de sendero que proponemos incluiría otros detalles curiosos como este y que hoy pocas personas conocen”, señala.
Además del atractivo patrimonial, paisajístico, histórico, arquitectónico y cultural, también relacionado con las costumbres y formas de vida de los habitantes de estas zonas rurales del oriente de Cuba, el sendero tiene identificados varios sitios que podrían ser utilizados por los bañistas que disfrutan los ríos, no obstante, estos necesitan estudios posteriores.
La ruta turística que se prepara hoy en los predios del Paisaje Arqueológico de los primeros cafetales del suroriente cubano posibilitará el descubrimiento de un entorno que es Patrimonio de la Humanidad y que alberga, entre las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo, unas 171 antiguas haciendas con varias centurias de antigüedad.