Quizás muchos no están entre nosotros y otros ya peinan canas, pero sin duda fueron ellos jóvenes privilegiados en su tiempo, pues cumplieron con honor una de las más grandes obras de la Revolución que para entonces nacía.
Para los que integraron la brigada Conrado Benítez, llevar la campaña de alfabetización a lo largo y ancho del país, fue una excepcional misión, más allá del compromiso que se pactaba con la Revolución.
Sus filas la integraron 105 664 estudiantes, 54 953 hembras y 50 711 varones, entre 14-16 años de edad, aunque los había mayores o menores; con propósitos bien definidos: erradicar el analfabetismo, desarrollar la conciencia revolucionaria del pueblo y fortalecer la alianza obrero-campesina.
El asesinato del maestro voluntario Conrado Benítez, fue también el motor impulsor para los brigadistas; pero quién fue Conrado Benítez.
Desde su infancia, Benítez conoció los rigores de la vida para los pobres. Como señaló Fidel desempeñó los oficios más modestos: "...era sencillamente un hombre humilde del pueblo, limpiabotas, panadero, estudiante de las escuelas nocturnas, porque de día trabajaba...".
Así logró formarse y fue de los primeros en incorporarse a la batalla a la que había sido convocada nuestra juventud, erradicar el analfabetismo.
Se inició como maestro voluntario y fue ubicado en una escuela en las montañas de Sancti Spíritus, donde alternaba las clases de 44 niños por el día con otros tantos adultos por las noches.
No se detuvo frente a las condiciones adversas en que tenía que realizar sus actividades como maestro; enfrascado en esa faena fue asesinado el 5 de enero de 1961 por vándalos, sin escrúpulos que troncharon su vida por el solo "delito" de llevar la enseñanza al campesinado.
Para entonces el Comandante en Jefe Fidel Castro expresó: "...razones por las cuales los agentes del imperialismo lo asesinaron: era joven, era negro, era maestro, era pobre, era obrero".
Más adelante Fidel manifestó: "¡Ese maestro después de muerto, seguirá siendo maestro! ¡El pueblo nunca lo olvidará!"
Y así fue; su ejemplo aun vive en todas las generaciones de educadores cubanos y su nombre fue tomado para denominar las brigadas alfabetizadoras que continuaron su obra.