“...la población entera de Santiago, enardecida y aliada a los revolucionarios cooperó unánimemente con nosotros, cuidaba a los heridos, escondía a los hombres armados, guardaba las armas y los uniformes de los perseguidos, nos alentaba, nos prestaban las casas y vigilaban el lugar avisándonos de los movimientos del ejército. Era hermoso el espectáculo de un pueblo cooperando con toda valentía en los momentos más difíciles de la lucha.”
Así describiría la respuesta de los santiagueros durante los hechos del 30 de Noviembre, el líder de la clandestinidad Frank País García. La caída de Tony Alomá, Pepito Tey y Otto Parellada no fue en vano, dio inicio a una nueva etapa de lucha contra la tiranía, esta vez vestidos de verde olivo y portando el rojo y el negro del Movimiento 26 de Julio.
A 62 años del histórico suceso los santiagueros que heredaron ese espíritu de rebeldía se reunieron y rindieron el homenaje merecido en el lugar donde encontraron la muerte los valerosos combatientes, con ofrendas florales en nombre del General de Ejército Raúl Castro Ruz, el pueblo de Cuba, familiares de los caído, del Consejo de Ministros y del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
En la antigua estación de la policía en la Loma del Intendente hicieron uso de la palabra el Combatiente de la Revolución Cubana William Fuentes Bonne, Secretaria General del Distrito del Partido 26 de Julio Yunisleidis Medina Sánchez y un grupo de jóvenes santiagueros recibieron el carné que los acredita como militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas.
Acompañaron a los santiagueros el Comandante del Ejército Rebelde Julio Camacho Aguilera, el General de División Antonio Enrique Lussón Batlle, los miembros del Comité Central del Partido, Lázaro Expósito Canto, Primer Secretario en esta provincia y Beatriz Johnson Urrutia, vicepresidenta del Consejo de Estado y Presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular.