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Cuba y Fidel, desde los ojos de Gail Walker

Categoría: Titulares
Escrito por María de Jesús Chávez Vilorio / Foto: Tomada de Internet
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gail1Cuando tuve a Gail Walker de frente por primera vez, me pareció instantáneamente una mujer con alma cubana. Como nosotros, es abierta y amigable; concede las entrevistas con mucha amabilidad. Tiene siempre un minuto para compartirlo con todos. La entrevista se llevó a cabo en inglés, aunque Gail habla un español bastante bueno. Entrevistarla fue, además de interesante, como hablar con alguien a quien se conoce hace mucho tiempo.


“Queríamos también asegurarnos de visitar Santiago para rendir tributo a Fidel Castro. Fue maravilloso para nosotros empezar este viaje visitando Birán, y conocer el lugar donde Fidel nació y vivió su infancia, y donde él comenzó a pensar acerca de luchar por la justicia. Y luego, poder ir al Cementerio a rendirle tributo”, comentaba a una colega antes de que pudiéramos abarcarla para Sierra Maestra. Entonces surgió la oportunidad de hacerle una pregunta clave:
¿Cuál era la opinión de su padre, el reverendo Lucius Walter, acerca de Fidel?
Mi padre tenía un inmenso respeto por Fidel. Lo veía como un visionario, alguien comprometido con los cubanos pero también con la gente de todo el mundo. Fidel estaba de parte de todo aquel que tuviera alguna desventaja, injusticia o reto de lograr la justicia social. En eso eran muy semejantes, y a lo largo de los años se volvieron amigos. Era interesante ser testigo de esta amistad, que estaba basada en respeto y admiración mutuos, a la forma que cada uno tenía de enfrentar con valentía la injusticia. Ya fuera Fidel peleando contra Batista, o mi padre luchando contra el gobierno de EUA en forma de Caravana.
¿Y qué opinión le merece a usted?
Mi experiencia con el Comandante Fidel Castro... Bien, lo conocí en 1992, y fue un momento muy inspirador. Había que escucharlo cuando guiaba la primera Caravana por Cuba. Le tengo un tremendo respeto y admiración a la obra que realizó durante su vida. Fue revelador llegar a la casa de su infancia y entender un poco mejor cómo el muchacho se volvió el hombre.
Era una experiencia para todos nosotros, y ciertamente no solo para mi padre, sino para todos los miembros de la Caravana que alguna vez lo conocimos, ver a Cuba a través de los ojos de Fidel Castro.
¿Qué responde ud a las personas que hablan mal de Cuba?
Esa es una de las razones por las que venimos. Sabemos que hay mucha desinformación y muchas mentiras que se han esparcido acerca de Cuba. La primera vez que vine aprendí tantas cosas: acerca del sistema político, educacional, electoral. Todas las acciones que el país ha llevado a cabo en todo el mundo, apoyando a los que son desafortunados, a quienes no tienen el apoyo de sus gobiernos.
Esas son las cosas que sé que son verdad, porque he estado aquí muchas, pero muchas veces. He hablado con amigos cubanos. Entonces lo que digo es: “Vayan a Cuba, vean con sus propios ojos, hablen con la gente”. Mienten sobre la libertad de religión, y en Cuba hay tantas religiones mezcladas que esa idea es ridícula. Mienten sobre la libertad de expresión, cuando nunca he conocido un cubano que no diga libre y muy claramente lo que piensa. Entonces, la gente debe venir, usar su propia mente crítica para entender, y entonces podremos tener una conversación acerca de lo que es Cuba.
Estoy muy complacida con la forma en que el gobierno cubano trata a sus niños y a sus ciudadanos en general, pero sobre todo a los niños. En EUA hay muchas personas buenas, tratando de ayudarlos, pero a veces el sistema está tan dañado que no se puede.
¿Qué es lo que más le gusta sobre Cuba?
Tengo tantas cosas favoritas... El boniato, me gusta el sabor del boniato. En EUA es distinto: más anaranjado, menos dulce. Yo creía que era una especie de patata, entonces vine aquí y lo probé. Acá es más dulce. Se ha convertido en una de mis comidas favoritas.
Caminar por el malecón de La Habana. Conocer Santiago y Trinidad. Y no hay nada en el mundo como las playas de Varadero. Los cubanos son genuinamente cálidos y amigables; los niños, la forma en que cantan y recitan. No son tímidos y miedosos, ocultos tras las faldas de la madre o tras un celular.
Tengo que admitir que el clima, cuando es demasiado caliente y húmedo es muy difícil para mí. Por eso me gusta más venir en esta época que en verano. Conozco muchos amigos que detestan las largas colas. Pero yo tengo muy buenos sentimientos hacia Cuba.

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