'No de trata de un cliché ni de que queramos achacarle a esa política todas las culpas', enfatizó Rivas al enumerar las múltiples trabas que encuentran los empresarios cubanos, las cuales los obligan a ser más competentes y eficaces a la hora de entablar vínculos con negociantes foráneos interesados.
Los representantes nuestros tienen que demostrarles las potencialidades y oportunidades del mercado, de la economía nacional, de sus enlaces regionales y otras posibilidades de rentabilidad y beneficios mutuos en esos empeños, pero toda esa labor encuentra escollos a cada paso a raíz de ese arbitrario asedio.
Entre los abundantes ejemplos que así lo muestran se refirió a las transferencias bancarias que han tratado de hacer algunos inversionistas, con pactos ya autorizados, y se han visto ante frenos diversos con las cuentas en determinados lugares y la imposibilidad del uso de esos fondos para sus actividades en Cuba.
En otros casos, recalcó, avanzados ya los negocios, no han podido cerrarlos porque sus casas matrices han sido advertidas por incluir capital estadounidense o de empresas que tienen esa participación y se ha tenido que detener todo el proceso.
Igualmente sucede con la tecnología que se emplea en proyectos específicos, con el límite por debajo del 25 por ciento de capital de aquel origen o se precisa solicitar un permiso para poderlos hacer y hay compañías que se abstienen de arriesgarse frente al poderoso mercado norteño, agregó.
Dijo Rivas que se han retirado incluso algunos entes económicos que con la apertura al restablecerse las relaciones diplomáticas con el gobierno de Obama, habían optado por invertir en Cuba.
El próximo día 31, en la Asamblea general de la Organización de Naciones Unidas, será presentada nuevamente por Cuba la resolución para exigir el cese del bloqueo, una legítima demanda que año tras año concita la aprobación casi absoluta de la comunidad internacional.
