Algunas mujeres pasan por alto las indicaciones del médico cuando, al diagnosticar el embarazo, les prohíbe fumar; sin embargo, amar a los hijos implica cuidarlos desde que comienzan a formarse dentro del vientre materno; y dañarlos con nicotina definitivamente no es un acto de amor.
Según la especialista en Pediatría, Gelsy Reyes Agramonte, las féminas que fuman tienen mayor riesgo de abortos y embarazos ectópicos; además el tabaquismo provoca prematuridad y bajo peso al nacer, así como trastornos respiratorios neonatales. Todo esto puede repercutir en el aumento de la mortalidad de los recién nacidos.
“Hay estudios que demuestran que la madre fumadora es menos propensa a amamantar, e incluso tiene menos leche y esta contiene menos grasa que la leche de una madre que no fuma. Por no mencionar que el dinero gastado en cigarros, en la mayoría de los casos, contribuye a la malnutrición de ella y de su bebé, pues deja de comprar suficientes alimentos para costear su hábito”, comentó.
A decir de la especialista, en el primer trimestre del embarazo el tabaquismo puede causar defectos congénitos del aparato cardiovascular.
“Por otra parte, se asocia a este hábito un conjunto de afecciones entre las que podemos mencionar la función pulmonar disminuida al nacer, el síndrome de muerte súbita, el retardo mental y del crecimiento, trastornos por déficit de atención, entre otros problemas del aprendizaje y desarrollo, que son más frecuentes en hijos de madres fumadoras”, puntualizó.
Lo peor es que casi siempre la mujer que mantiene el hábito de fumar durante el embarazo, continúa haciéndolo por muchos años, a veces durante toda la crianza de su hijo. Y las consecuencias del tabaquismo también van a afectar al niño durante su crecimiento.
“Un niño que se expone al humo del cigarro constantemente, tiene mayores probabilidades de desarrollar infecciones respiratorias agudas y alergias. Además, el tabaquismo de los padres, es uno de los factores que más influyen en la decisión de los adolescentes de comenzar a fumar”, concluyó la especialista.
Un artículo publicado en el sitio web oficial de la Organización Mundial de la Salud, afirma que el hábito de fumar constituye un factor de riesgo para enfermedades crónicas no transmisibles como ictus, ceguera, catarata, periodontitis, aneurisma aórtico, enfermedad coronaria, neumonía, enfermedad vascular periférica, enfermedad pulmonar, obstructiva crónica, asma. También se relaciona con infertilidad y otros problemas de reproducción en la mujer.
Según esta entidad internacional, al menos el 30% de las muertes prematuras asociadas a la exposición al humo de cigarro ajeno, son de niños. Por otra parte, el Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos ha establecido que el humo de tabaco contiene 11 sustancias carcinógenas (desencadenantes del cáncer) en seres humanos.