El popular Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro, que cumple una gira por Cuba en ocasión de los 90 años de la agrupación, se presentará al final de la tarde de hoy en la Casa de la Trova Pepe Sánchez, en Santiago de Cuba, ubicada en la calle Heredia, entre San Félix y San Pedro, en el centro histórico de la urbe.
Donde se realizará este primer encuentro del Septeto, en estos momentos: la “Pepe Sánchez”, es considerada la catedral de la trova y la música tradicional en el país, sitio obligado para las formaciones e individualidades santiagueras y visitantes que cultivan el género trovadoresco y tradicional.
Para las 18:00 horas está señalada la actuación del “Ignacio Piñeiro” en la Casa de la Trova de esta ciudad.
La gira nacional que lleva a cabo el grupo por los 90 años de su fundación, incluirá, además, una presentación especial mañana domingo, a las 20:00 horas, en el escenario permanente de la Plaza de Marte, cuyo entorno ha sido remozado espectacularmente para beneplácito de santiagueros y de quienes están de paso o visita en la localidad.
Según apuntes de Jordi Pujol citados en el sitio Wikipedia, la enciclopedia libre, Ignacio Piñeiro Martínez nació en La Habana en 1888 y falleció en la propia Capital cubana, en 1969.
Para ese momento, Piñeiro, fundador del Septeto Nacional, hacía muchos años ya era considerado uno de los más importantes exponentes del son cubano y sus variantes.
En su natal barrio de Pueblo Nuevo, Ignacio realizó estudios primarios y desde niño manifestó su inclinación por la música en coros infantiles. Y en su juventud, antes de consagrarse al pentagrama, fue albañil y vendedor de tabacos.
Los primeros grupos musicales donde estuvo fueron Los Roncos y Timbre de Oro; luego fue contrabajista del Sexteto Occidente, de María Teresa Vera con quien visitó Nueva York; regresó en 1927 y poco después fundó el Sexteto Nacional, que denomina así por tener músicos de todo el país. Luego, en 1928 se convierte en septeto, al incluir la trompeta.
La calidad interpretativa y el repertorio con temas de Ignacio enseguida le abrieron al grupo las puertas de la popularidad.
En 1929 viajó el conjunto a la Exposición Iberoamericana, en Sevilla, España, país donde están varios meses y graban.
Ignacio Piñeiro deja el grupo en 1935 y lo retoma 21 años después junto con Eddy Gaitán; permanece en la agrupación hasta que fallece el 12 de marzo de 1969, momento en que ha legado ya un rico historial de composiciones como Échale salsita (1930), Mayeya, no juegues con los santos; Don lengua, A la lae la la, Las cuatro palomas, Noche de conga, Coco mai mai, Asturias, Patria querida, Mentira, Salomé; Dónde estaba anoche (1925)…
EcuRed asegura, al citar el Diccionario Enciclopédico de Radamés Giro, que “el Septeto Nacional acompañó a importantes cantantes cubanos como Esther Borja, Omara Portuondo, Merceditas Valdés, Reynaldo Henríquez, Celeste Mendoza y Gladys Puig.
Añade el sitio, que Piñeiro creo el grupo para que fuera un exponente del son en todas sus variantes: guajira-son, bolero-son, afro-son… de ahí que tomara los elementos que le eran afines del son oriental, que amplió y desarrolló musical, literaria y temáticamente.
El Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro ha sido un participante indispensable en casi todos los festivales y encuentros de música tradicional, especialmente del son, celebrados en Cuba.