Las cenizas de la destacada periodista Evangelina Chio fueron depositadas hoy en el Panteón del gremio de trabajadores de la prensa, en el cementerio Santa Ifigenia, en esta ciudad.
Con casi toda una vida consagrada a la Revolución, en la etapa insurreccional, y luego en la construcción socialista en Cuba, Evangelina fue una periodista muy activa, primero en Santiago de Cuba y luego en la Capital.
Previamente a la ceremonia en la necrópolis santiaguera, una similar se realizó en el Memorial Vilma, en la calle San Jerónimo, donde hoy fueron expuestas las cenizas llegadas desde La Habana.
El profesor universitario de periodismo, Vicente Guasch, intervino en el velatorio en el “Memorial Vilma”, para hacer un recuento de la trayectoria revolucionaria y profesional de Chio.
También, en nombre de los trabajadores de la prensa en Santiago de Cuba, habló Olga Thaureaux Puertas, directora del periódico Sierra Maestra, órgano donde laboró Evangelina a principios del triunfo de la Revolución.
En ambas ceremonias participaron los hijos, nietos y otros familiares de la incansable periodista y defensora de la Revolución hasta sus últimos momentos de vida, Manuela Julia Chio Vidal (Evangelina), nacida el 18 de octubre de 1933 y fallecida en La Habana, el 27 de mayo de 2016.
De las palabras escritas por la también periodista Gardenia Companioni Chio, hija de Evangelina y periodista de Radio Reloj, y de las expresadas por el profesor Guasch y la Directora de “Sierra Maestra”, puede resumirse la consagración a su Patria, de la destacada trabajadora del periodismo.
Evangelina nació junto a otros seis hermanos, en el seno de una familia humilde, de padre emigrante chino y madre santiaguera.
Al concluir sus estudios primarios y de Secundaria, la vida de Evangelina transcurrió entre huelgas y manifestaciones estudiantiles lideradas por Cuqui Bosch.
Cuando Chio cumple 17 años se incorpora a la Juventud Ortodoxa y participa, además, en las protestas contra el Golpe de Estado de Fulgencio Batista: Son numerosas las detenciones de la joven en el Vivac y el cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, y en la Estación de la Policía, en la ciudad de Holguín.
En 1953 Evangelina inicia sus estudios en la Escuela de Periodismo de Oriente Mariano Corona Ferrer y se gradúa en 1959, debido a las constantes interrupciones del centro, por la situación política del país.
Aún en la carrera ya escribía la columna diaria Desde la Escuela del Periodismo, en el rotativo Prensa Universal, y colaboraba con otras publicaciones; hasta 1957 fue redactora de noticieros y para Radio Reloj y la Cadena CMKC, lapso en que reporta el juicio a los revolucionarios del 30 de Noviembre; practicó el periodismo en el “Oriente”, bajo la orientación de Raúl Ibarra Albuerne.
Es detenida nuevamente, esta vez junto a su hermana Asia Elena, y son acusadas de agresión a un esbirro; al ser liberadas ellas y la familia deben mudarse constantemente para evitar los registros, aunque así mismo Evangelia ayuda a su hermano Juan Carlos, que está en la clandestinidad.
Era notable el arrojo de la estudiante de periodismo, de ahí la entrevista que realiza a Monseñor Enrique Pérez Cerantes, sobre la supervivencia de Fidel Castro Ruz en la Sierra Maestra, trasmitida por CMKC y publicada a página completa en el vespertino “Oriente”, un hecho considerado el más grande “palo periodístico” de la época.
Cumplió otras tareas del Movimiento 26 de Julio como la entrega de propaganda y bonos para las ediciones clandestinas del “Sierra Maestra” y “Revolución” que distribuía y vendía junto con Helvio Corona.
Ante la cruenta persecución de que es objeto, la joven tiene que ir a residir a Pinar del Río y es acogida por la familia Cabrera Cuesta; allá continúa sus actividades revolucionarias y, además, ayuda a fundar la Cadena Occidental de Radio, de Erasmo Montejo, aunque debe abandonar la casa, nuevamente por el asedio policial.
Participa activamente en las protestas por la muerte de William Soler y por la visita del Embajador norteamericano a Santiago de Cuba.
Cuando triunfa la lucha armada en 1959, trabaja en el periódico Revolución fundado en Santiago de Cuba, y cuando este órgano pasa a La Habana, queda en el grupo de periodistas del “Sierra Maestra” donde labora hasta 1961; publicó numerosos reportajes sobre la transformación social de la nueva Cuba y un serial de entrevistas con los héroes de la epopeya revolucionaria.
Precisamente, en el velatorio en el Memorial Vilma, cerca de las cenizas de la periodista, se exhibieron fotos de aquellos encuentros con Fidel, Vilma, el Che, Doña Rosario, Alicia Alonso, Faustino Pérez, Armando Hart, Lina Ruz…
En 1960 Chio Vidal ingresa en las Milicias Nacionales Revolucionarias, la FMC y los CDR en Santiago de Cuba; en ocasión de estar por la zona de Holguín, cayó por allá el famoso cohete norteamericano descrito por ella, por indicación directa de Fidel, como Matavaca, información que envió a Santiago de Cuba y a La Habana.
Recorre la zona oriental del país junto al Comandante en Jefe Fidel Castro.
Luego de pasar escuelas de instrucción revolucionaria y trabajar en ese campo, retorna en 1969 al periodismo en la Revista Mujeres; participa en actos de solidaridad con Ángela Davis y en los equipos de estudio sobre Viet Nam.
En 1979 se hace Licenciada en Periodismo en la Universidad de la Habana y desde 1972 entra en la revista Revolución y Cultura donde permanece hasta su jubilación en 1990.
Innumerables artistas y figuras descollantes de la cultura cubana quedaron plasmados en “Revolución y Cultura”, en los reportajes, crónicas, entrevistas y artículos de Evangelina Chio.
En su último día de vida intentó escribir un artículo para la Gaceta de la Upec sobre la visita del presidente norteamericano Barac Obama a Cuba.
Ella trató siempre de socializar su conocimiento y experiencia y lo hizo por medio de conferencias que impartió sobre técnica periodística, estética marxista, y sobre la labor del corresponsal voluntario.
Integró la OIP (Organización Internacional de Periodistas) y asistió a varios congresos de la Upec; colaboró con los periódicos Granma, Trabajadores, Tribuna, la sección de apuntes de Radio Liberación, y con las revistas Verde Olivo, Bohemia, Opina y Cuba en el Ballet.
Mujer humilde nunca aceptó galardones por su labor en la clandestinidad ni como periodista revolucionaria, sin embargo le fueron concedidas numerosas distinciones: la “José Martí”, por la Upec; Distinción Juan Manuel Márquez, la “Raúl Gómez García, la “Félix Elmuza” y la Medalla 50 aniversario de la Upec.
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