
La finca El Palmar, ubicada en el consejo popular (CP) de Loma Blanca, en el montañoso municipio de Segundo Frente, apuesta por estos días al incremento paulatino de la producción de carne bovina. Para enfrentar ese reto, se cuenta con Osniel Torruella Ríos, un experimentado
campesino que siente orgullo y comprometimiento con la reanimación de la rama ganadera, una de los más castigados durante el denominado
Período Especial.
El trabajo en la serranía es difícil desde todo punto de vista, argumenta este campesino, quien desde muy pequeño se inclinó a la
ganadería siguiendo una tradición familiar, en principio su padre, quien lo llevó a convertirse en un pecuario de pura cepa. En un área
de tres caballerías desarrolla sus labores al frente de 28 obreros, quienes juntos impulsan la tarea de multiplicar la masa animal.
Desde la demarcación de Los Reyes, un intrincado sitio patrimonio de la unidad empresarial de base (UEB) Pecuaria de la Empresa
Agroforestal Sierra Cristal, este hombre de 41 años de edad y su colectivo se responsabilizan con el manejo de unas 343 cabezas de
ganado, las cuales garantizan sistemáticamente la entrega de los terneros destetados a otra unidad, incidiendo de esa manera a
mantener el flujo zootécnico de la entidad.
Mucho esfuerzo y sacrificio requiere esta importante actividad para asegurar la subsistencia alimentaria de los animales, expresa Osniel,
quien destaca que en los campos crece refulgente la caña, morera, moringa, king gras morado y verde, pasto estrella y la titonia, entre
otras variedades de plantas proteicas que suministran el alimento adicional a la masa animal, particularmente durante el período de seca.
Por allí, se fomenta con amor y reverdecen los campos donde tampoco se descuida el pastoreo libre del ganado, el cual goza de buena salud
como consecuencia de una adecuada atención veterinaria dirigida a la adquisición de animales con las características propias y adecuadas a
los destinos de la producción de leche o carne bovina.

El esmerado trabajo de la fuerza laboral de Osniel, ratifica los positivos indicadores económicos de “El Palmar”, que por estos tiempos
en que la sequía tuvo su protagonismo no menoscabó la mortalidad, el peso promedio de los animales y el cumplimiento en la entrega de
terneros saludables para certificar la calidad de la masa animal.
Por esas razones, ratifica el experimentado jefe de finca, siente compromisos y mucho amor por esa importante actividad económica que ya
marca un despunte hacia su consolidación dentro del sistema de la agricultura del Plan Turquino en la provincia de santiago de Cuba.