Los primeros meses en la vida de un ser humano constituyen el período en el que las personas crecen y se desarrollan con mayor rapidez.
Justamente es este el momento en el que los niños son más vulnerables por lo que es imprescindible proporcionarles alimentación suficiente y sobre todo adecuada.
La lactancia materna es la forma natural de nutrición de ese bebé recién nacido, pues le ofrece innumerables ventajas inmunitarias y psicológicas. Por tanto resulta el alimento óptimo para una mejor maduración de los infantes durante los primeros 4 a 6 meses de vida de forma exclusiva.
De tal manera del 1 al 7 de agosto de cada año se celebra en más de 170 países, incluido el nuestro, la Semana Mundial de la Lactancia Materna, destinada a fomentar esta práctica, la cual mejora la salud de los bebés de todo el planeta.
En 1979, ante la disminución de las tasas de lactancia a nivel mundial, la UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS), realizaron una reunión sobre la alimentación del lactante y del niño pequeño.
El resultado fue la recomendación de un Código Internacional para controlar las prácticas de comercialización de recetas o fórmulas infantiles y otros productos utilizados como sustitutos de la leche materna.
Sin embargo es precisamente esta leche lo único que niños y niñas necesitan en los primeros seis meses; otro tipo de alimentos o bebidas, incluso acciones como demorar o restringir la toma de este producto natural, o sustituirlo con otros productos antes de este tiempo, pueden aumentar el riesgo de diarreas u otras infecciones, alergias, etc.
En Santiago de Cuba, como en el resto del territorio nacional, se realizan acciones para proteger, promover y apoyar la lactancia materna, ofreciendo de manera constante información a la población a través de los medios de comunicación, y realizando diversas investigaciones, para mantener actualizados los conocimientos y principales tendencias en torno a este tema.
Por eso, entre los objetivos que se han trazado las autoridades de Salud, por la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2015, se encuentran: unir esfuerzos en todos los sectores para facilitar que las mujeres puedan trabajar y amamantar en cualquier lugar; y desarrollar acciones por parte de empleadores que apoyen activamente a las madres trabajadoras para que continúen amamantando.
Además de informar sobre los últimos avances en la tutela y protección de los Derechos de Maternidad en todo el mundo y crear conciencia sobre la necesidad de fortalecer las legislaciones nacionales y su aplicación; así mismo, compartir, facilitar y fortalecer las prácticas que ayudan a la lactancia materna de las mujeres que trabajan en los sectores informales.
Y finalmente comprometer y trabajar con grupos específicos y sindicatos para proteger los derechos de lactancia materna de las mujeres en sus centros laborales. Todo esto para enfatizar en que el entorno familiar y social de la madre es un factor determinante en la decisión de amamantar a sus hijos con lactancia materna exclusiva.