Los trabajadores agrícolas y campesinos de la provincia Santiago de Cuba, trabajan para aumentar los niveles productivos en la cosecha de maíz, aplicando la ciencia y la técnica con la implementación de nuevas variedades que aporten mayores rendimientos.
Desde los primeros años del actual siglo se introdujeron en la agricultura santiaguera diferentes variedades del maíz transgénico, modificados genéticamente para alcanzar mayores índices de rendimiento.
Las aspiraciones en territorio santiaguero son acopiar un promedio de cerca de 2,4 toneladas del grano por hectárea de cultivo, apelando al denominado maíz hibrido, que garantiza cosechas más elevadas que las obtenidas con otras variedades transgénicas puestas a prueba en nuestros campos.
En este sentido llevan la delantera los campesinos del municipio de Contramaestre, que produjeron más de 15 mil toneladas de maíz durante el pasado año y son pioneros en la aplicación de los adelantos de la ciencia y la técnica.
El Director General de la empresa estatal agropecuaria de Laguna Blanca, Roberto Hardi del Rosario, expresó a Sierra Maestra: “El cultivo de nuevas variedades de maíz, desarrolladas científicamente, favorecen el rendimiento porque utilizando los mismos recursos materiales y humanos, obtenemos el doble de resultados que cuando cultivábamos las simientes tradicionales.”
El directivo de la mayor entidad agrícola santiaguera explicó que se siembran nuevas variedades de maíz existentes en la isla, lo que posibilitará incrementar los rendimientos por hectáreas con el adecuado asesoramiento técnico y con tecnología de punta que garanticen la estabilidad productiva todo el año.
La empresa agropecuaria de Laguna Blanca cosecha cada año más de cinco mil toneladas de maíz a lo que se suma la agroindustrial América Libre convirtiendo actualmente a Contramaestre como el municipio mayor productor del grano a nivel del país.
El incremento cada año de las cosechas de maíz es palpable en Santiago de Cuba y se ha hecho posible en gran medida por la explotación consecuente de miles de hectáreas que se encontraban ociosas sobre la base del interés del gobierno revolucionario cubano de entregas tierras a personas naturales y jurídicas amparados en los decreto Ley 259 y 300, respectivamente.
Aunque los resultados son favorables, todavía persisten atrasos en los rendimientos del maíz cubano, relacionados con la baja mecanización del proceso, vital para conseguir la distancia de siembra adecuada y la carencia del paquete tecnológico para evitar pérdidas por plagas y enfermedades que se suma a la no disponibilidad de máquinas cosechadoras que obliga a efectuar la recogida a mano.