Periódico Sierra Maestra

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Mártires del 13 de marzo: su sangre marcó el camino

echeverria

El 13 de marzo de 1957, alrededor de la 3:00 p.m., un gru¬po de jóvenes decidieron ajusticiar al dictador Fulgencio Batista en su propia madriguera, el Palacio Presidencial, entre los que se encontraban Carlos Gutiérrez Menoyo, Faure Chomón, Fructuoso Rodríguez y José Antonio Echavarría, junto a otros compañeros de lucha.


Datos históricos de la época reflejan que Echeverría, presidente de la Feu en aquel momento, pensaba en lo escrito ho¬ras antes de hacer realidad el plan que habían concebido y que llegó a nuestros días como su Testamento Político, en el que expresó: “Nuest¬ro compromiso con el pueblo de Cuba que¬dó fijado en la carta de México, que unió a la juventud en una conducta y una acción [...] Creemos que ha llegado el momento de cumplirlo”.
Manzanita, mote que le decían sus amigos, en compañía de otros combatientes, se dirigió a la emisora Radio Reloj. En la cabina de transmisión de esa casa radial conminó al locutor a leer los partes confeccionados con anterioridad por el Directorio Revolucionario, anunciando el ataque al Palacio Presidencial.
Minutos después toda Cu¬ba escuchó su voz enérgica informando: “Pueblo de Cuba... En estos momentos acaba de ser ajusticiado revolucionariamente el dictador Fulgencio Batista. En su propia madriguera del Palacio Pre¬si¬den¬cial, el pueblo de Cuba ha ido a ajustarle cuentas...”.
Mientras que el otro grupo fue a Palacio, para ajusticiar al tirano, pero el cruel dictador no estaba en su despacho.
José Antonio y sus compañeros partieron de Radio Reloj hacia la Universidad para reunirse con el grupo que quedó en la Casa de Altos Estudios, pero no pudo llegar porque fue ultimado por sicarios de la dictadura.
Otro datos histórico recogen que Faure Cho¬món, ha afirmado que: "los combatientes del Directorio Revolucionario (DR), y la Federación Estudiantil Universitaria (Feu), siempre tuvieron entre sus objetivos el asalto al Palacio Presidencial.
Varios documentos señalan que Faure ha afirmado: "Si Antonio no hubiera caído en combate, su presencia en Palacio habría cambiado la situación. Su prestigio revolucionario ha¬bría convocado a todas las fuerzas dispersas por los alrededores, em¬pujado a los indecisos o impulsándolos para rescatar el camión con las armas para la operación de apo¬yo. Hoy estaríamos recordando otra más grande batalla que la que dio aquel 13 de marzo”.
En su Testamento Político, José Antonio afirmaba: “Si caemos, que nuestra sangre señale el camino de la libertad. Porque, tenga o no nuestra acción el éxito que esperamos, la conmoción que originará nos hará adelantar en la senda del triunfo. Pero es la acción del pueblo será decisiva para alcanzarlo.

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