
Con las primeras luces del alba, a las 7:00 a.m., este 11 de marzo los santiagueros, por historia, convicción y compromiso, hacen de las votaciones para elegir a los miembros del Parlamento y la Asamblea Provincial del Poder Popular, una jornada decisiva para Santiago y para Cuba.
Desde los primeros momentos en que abrieron sus puertas los 2 618 colegios electorales, incluyendo los 17 especiales en escuelas, terminales de ómnibus, unidades militares y hospitales, el pueblo ejerce el derecho al voto, para aprobar las candidaturas de hombres y mujeres salidos desde las capas más humildes de la sociedad, también a intelectuales, científicos y consagrados dirigentes que como campaña solo contaron las historias de sus vidas.
Hoy las únicas personas que harán valer su autoridad como veladores de la limpieza de las votaciones en Santiago serán más de 15 700 niños quienes a los laterales de las urnas, dirán ¡Votó! Cada vez que un elector deposite su voluntad. Como observadores, miembros de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (Feem) y de la Federación de Estudiantes Universitarios (Feu) y no habrá más equipos de seguridad en las calles que el propio pueblo acudiendo temprano y con disciplina a ejercer el voto.
A la hora de escrutar las boletas, cualquier ciudadano o ciudadana tiene el derecho de observar de cerca el proceso, escuchar los resultados de su colegio y estampar su firma en un documento que servirá de testigo de la veracidad, la honestidad y la transparencia de los escrutinios.
Justo en este momento, los santiagueros representando a todos los cubanos que igualmente votan, en cada trazo sobre las boletas estarán consolidando la unidad, estarán expresando su voluntad de conservar la Revolución de Céspedes, de Martí y de Fidel.