Sube de temperatura el orgullo santiaguero en estos días de julio
- Detalles
- Categoría: Titulares
- Escrito por Aida Quintero Dip
- Visto: 1614
La fiebre constructiva que se vive en Santiago de Cuba por los 500 años de fundación como villa, y el 62 del asalto al Cuartel Moncada, contagia a sus habitantes, a quienes les sube de temperatura el orgullo de ver renovada la ciudad.
El movimiento que esos acontecimientos generó ha motivado a cada trabajador, estudiante, ama de casa, combatiente a dar su aporte, mediante el cambio de labor o en trabajo voluntario en unas 200 obras que se acometen, algunas ya terminadas o en su fase final.
Para la periodista Mercedes Acosta Fornaris, lo que se está haciendo en Santiago de Cuba no solo lleva implícito la intención de renovarla, sino también refleja el amor al terruño, por lo que cada cual ha puesto, además del esfuerzo, el corazón en las faenas asumidas.
Siento mucho orgullo de ser santiaguera, confiesa, nací en esta ciudad y nunca he vivido tanta efervescencia en la construcción y remodelación de obras como ahora, ello está en correspondencia con los valores históricos que atesora y es expresión del sentido de pertenencia de su gente.
La profesora de Historia Rosa Emilia Sánchez señala que se experimentan jornadas grandiosas en la transformación de la urbe, una fehaciente demostración del amor y dedicación a cada tarea, y lo más importante para ella es que con el esfuerzo colectivo se van borrando los estragos del devastador huracán Sandy, hace casi tres años.
Tal resultado no es solo por la abnegación de sus hijos, manifiesta, sino también por el ejemplo que nos han dado los dirigentes del Partido Comunista de Cuba y el Gobierno de la provincia, al ser los primeros en este combate por hacer avanzar todos los frentes de la sociedad santiaguera.
El investigador Miguel Moncada, quien reside en el Casco Histórico de la ciudad, refiere que nunca había observado un ajetreo constructivo de tal magnitud, a favor del rescate de su memoria tangible e intangible, un regalo merecido en ocasión del aniversario 62 de la gesta del Moncada y el 500 del medio milenio de la otrora villa.
Destacó el protagonismo de la Oficina del Conservador de la Ciudad, ya que sin la sapiencia de su director, Omar López, y dedicación de sus especialistas esos resultados habrían sido casi imposibles, además del empeño de fuerzas de varias provincias muy solidarias con Santiago de Cuba, sobre todo después del paso de Sandy.
Antonio Suárez, artesano cuentapropista de Granma, se afana junto a un grupo de constructores de su tierra en la remodelación del Hotel Bayamo, en esta urbe, y expresa su satisfacción por ser uno de los tantos cubanos que pone brazos y corazón en las obras por el medio milenio de la villa santiaguera.

