Estas líneas que comparto con usted las pude titular “El reto de 2018”; preferí decir que es el primero, por su importancia mayúscula y el hecho de que retos no le faltan a este pueblo ni decisión para vencerlos, pues casi 60 años de Revolución a contrapelo de un imperio y desastres naturales, dan crédito suficiente de su fortaleza.
El año que recién concluyó participamos, con la mejor calidad del país, en la primera etapa, donde fueron electos los Delegados a las Asambleas Municipales de Poder Popular y ellos como representantes del pueblo eligieron a los Presidentes y Vicepresidentes de las Asambleas a estas instancias.
Sin embargo, lo que nos ocupa ahora es la segunda fase del proceso electoral, que como establece la Ley 72 en el Capítulo II, Artículo 2, donde se enuncian los procesos electorales que se realizan en Cuba, se eligen a los Diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular y ellos, como representantes del pueblo, al Presidente, Vicepresidente, y Secretario de la Asamblea Nacional del Poder Popular; también, al Presidente, Primer Vicepresidente, Vicepresidentes, Secretario y demás miembros del Consejo de Estado.
Precisamente, este domingo 21 de enero en el seno de las Asambleas Municipales del Poder Popular, ellos como representantes del pueblo, estarán eligiendo a los candidatos a Delegados a las Asambleas Provinciales y a Diputados a la Asamblea Nacional.
Y hago énfasis en “…ellos como representantes del pueblo…” porque los cubanos tenemos la posibilidad desde la nominación de los candidatos a nivel de circunscripción, de decidir quién nos representa y se hace sin imposición, sin la intervención manipuladora de grandes maquinarias comunicacionales que apelen a mensajes subliminales para condicionar el voto hacia uno u otro, pues como dijo Fidel el 26 de julio de 1974, “…la campaña electoral aquí es la propia vida del hombre, nominado por el pueblo; su campaña electoral es su propia biografía, su conducta a lo largo de su vida, y su página de servicios a la patria.”
Y esto sucede así en Cuba, porque no podía ser de otra forma en una Revolución hecha por el pueblo; este pueblo al que se refirió también su líder histórico Fidel, cuando el 3 de febrero de 2013, luego de ejercer su derecho al voto en conversación con los vecinos en torno al colegio electoral, expresó: “… el pueblo lo es todo, sin el pueblo no somos nada, sin el pueblo no habría Revolución”.
Por tales razones el centro de nuestro sistema electoral y social es el pueblo, y del pueblo depende su sostenibilidad y el éxito sobre retos como el de este año, cuando tendremos la oportunidad de votar con calidad y disciplina en el 65 aniversario del Moncada y vísperas del 60 aniversario del Triunfo de la Revolución.
Al mismo tiempo, votaremos por el futuro, por la generación que está por venir, estaremos dando a los hombres y mujeres de mañana una lección de cómo se sostiene un país, cómo se le es fiel a un ideal y se materializan frases como ¡Yo soy Fidel! ¡Santiago es Santiago! ¡Vamos por más! y ¡Con el esfuerzo de todos, Venceremos!