Donde cada enseñanza da vida

Categoría: Titulares
Escrito por INDIRA FERRER ALONSO
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diabetesDiabetes mellitus y calidad de vida son términos que a veces se contraponen peligrosamente; sí porque esta enfermedad crónica suele generar complicaciones que deterioran considerablemente la salud, el desempeño social y la realización personal de quienes la padecen, cuando no es bien manejada. Por eso, enseñar a los pacientes a cuidarse es darles vida y esperanza.

Ese es el noble propósito que impulsa hoy al colectivo del Centro de Atención al Diabético en Santiago de Cuba: lograr que las personas diagnosticadas mejoren sus conocimientos y habilidades para controlar la diabetes mellitus.

Según la doctora Dania Cardona Arbey, jefa del grupo provincial de Endocrinología y directora de esta institución, a partir del reordenamiento de los servicios de Salud en el territorio en 2015, el Centro se adscribió al servicio de Endocrinología del Hospital Clínico Quirúrgico Juan Bruno Zayas Alfonso, y desde entonces ha ampliado y fortalecido sus prestaciones en los ámbitos asistencial, docente y de investigación.

“En el orden asistencial contamos con un servicio de hospitalización de día en el que se ofrece a los pacientes información básica que les permite motivarse, ganar en responsabilidad y autocontrol a fin de lograr el control metabólico.

“Tenemos un equipo multidisciplinario pues, además de los endocrinólogos y residentes de esta especialidad, trabajamos con un cardiólogo, un angiólogo, un estomatólogo, un dermatólogo, una psicóloga, licenciadas en Enfermería, en Cultura Física, en Podología y en Nutrición; y si necesitamos de otra atención médica contamos con los hospitales Juan Bruno Zayas y Saturnino Lora”    –dijo la también presidenta de la Comisión provincial de Diabetes.

Durante su estancia en el Centro los diabéticos reciben conferencias en torno a las características y complicaciones que genera la afección. Sobre la base de una atención personalizada que responde al peso corporal, patologías asociadas y capacidades físicas, se ofrece a los pacientes actividades terapéuticas y de promoción de salud.

Al respecto, algunas de las profesionales de la institución conversaron con Sierra Maestra.

“Aquí reciben atención podológica, adquieren conocimientos sobre el pie de riesgo y las afecciones que pueden presentarse; dígase neuropatía diabética, callosidades, hongos, anhidrosis, deformidades de los dedos, úlceras y amputaciones previas. Además les damos orientaciones sanitarias para que prevengan las complicaciones y la pérdida de dedos, del pie o de las extremidades”, aseguró la podóloga Zuleynis Rodríguez.

Acerca de la nutrición de los pacientes, la nutrióloga Noelvis Barroso comentó: “Al ingresar los evaluamos según su índice de masa corporal y se determina si son normopeso, sobrepeso u obesos, y se establece su dieta por la cantidad de calorías que deben consumir diariamente. Además aquí aprenden cuáles alimentos deben consumir y de qué manera prepararlos. Esto es fundamental para el control metabólico del paciente diabético. ”

Otros conocimientos que adquieren en el centro, a decir de la enfermera Iraida Contrera, es el manejo del glucómetro y la técnica de inyección de la insulina.

La práctica de actividad física es uno de los pilares de la educación diabetológica. De ahí que una vez en el Centro los pacientes realicen ejercicios de resistencia aerobia como caminatas, trotes, subida de escaleras, que se aplican en correspondencia con las necesidades y patologías del enfermo. Según la profesora de Educación Física, Iraida Manzano, esto beneficia la disminución de la concentración de azúcar en sangre.

Mucho pudiera decirse de la calidad del servicio que ofrece actualmente esta institución, conocida popularmente como “la escuela del diabético”, pero no hay mejor testimonio que el de quienes reciben aquí las enseñanzas imprescindibles para extender la vida y evitar las mutilaciones, la ceguera, el deterioro de la salud bucal, las úlceras y el daño a órganos fundamentales, que suele generar la diabetes mellitus.

Taimara Tamayo Ortega, una gestante diabética, agradece los conocimientos adquiridos allí:

“Para mí ha sido de muchísima utilidad lo que he aprendido durante mi ingreso en el Centro. Aquí se enseñan hábitos y estilos de vida saludables, que nos permiten controlar la diabetes, que es una enfermedad tan peligrosa; y la atención aquí es maravillosa.”

Ermelinda Maizán aseguró que el Centro superó sus expectativas:

“Realmente no imaginé que esto fuera así: los médicos, las enfermeras y todos los demás trabajadores nos han dado muy buena atención. Da gusto la higiene del local, la seriedad con que se cumplen los horarios, la calidad de las conferencias… me siento muy complacida, y agradecida porque desde que comencé a aplicar lo aprendido aquí mi salud ha mejorado.”

Actualmente el trabajo de la institución santiaguera contribuye también a la formación de 14 residentes de la especialidad de Endocrinología, disciplina médica que desde hace algunos días cuenta con tres especialistas recién graduadas.

Asimismo, tributa a investigaciones que se realizan como parte del Proyecto Vlirc-USO, con el Instituto de Medicina Tropical de Amberes y otras instituciones científicas cubanas.

Desde 1975 este país cuenta con un programa de atención integral al paciente diabético. El Centro santiaguero es un exponente de la amplia red asistencial dirigida a prevenir y tratar esta afección y las complicaciones asociadas. Como resultado de la optimización de este servicio, a los más de 800 beneficiados con la hospitalización de día, se suman más de 5 000 atendidos en consultas externas de Endocrinología.

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