Villena, la esperanza más alta y más noble

Categoría: Titulares
Escrito por INDIRA FERRER ALONSO
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villenaCuentan que a los tres años coincidió con Máximo Gómez en un tren y que impresionado por la mirada del pequeño, el Generalísimo, le dijo: “Tu vida tendrá luz plena de mediodía”. Como si el dominicano imprescindible de la historia de Cuba, el militar valiosísimo de las guerras de independencia, “adivinara” que aquel niño estaba hecho para la grandeza.

Rubén Martínez Villena vivió solo 34 años, pero fue tan útil e intensa su vida, que consagró a la lucha contra la tiranía de Gerardo Machado, que el intelectual cubano trasciende como uno de los líderes fundamentales de la Revolución de los años 30 del siglo XX. 

Sensibilidad y valor son dos palabras claves para hablar de Villena. Capaz de la poesía más hermosa, de la prosa incisiva contra las injusticias; o de la acción arriesgada que desafiaba a la muerte, Villena es un paradigma para quien crea en la utilidad de la virtud.

Fue comunista de Cuba cuando militar en esa ideología era razón para el estigma y la violencia política.

Junto a Julio Antonio Mella trabajó en la fundación de la Universidad Popular José Martí, para la clase obrera, en la que fue profesor y secretario docente. Participó en otros proyectos revolucionarios como el Grupo Minorista, el Movimiento de Veteranos y Patriotas y la Falange de Acción Revolucionaria; pero el clímax de su activismo político está en la labor que desempeñara en el primer Partido Comunista de Cuba, del que fue líder natural.

Villena se convierte en permanente adversario para Gerardo Machado, quien asume la presidencia del país en mayo de 1925, e instaura un régimen dictatorial marcado por el servilismo a los Estados Unidos y la agudización de la desigualdad, la pobreza y otros males sociales.

El joven abogado habanero ganó pronto el odio del mandatario, y la persecución de sus esbirros por dirigir la huelga general contra este; escribir una carta de protesta contra la prórroga de poderes y asesorar legalmente a organizaciones sindicales, y por supuesto, por su militancia comunista.

Cuando Machado ilegalizó la Federación Estudiantil Universitaria, encarceló arbitrariamente a Mella acusándolo de terrorismo y este inició una huelga de hambre, y Villena fue a interceder, como su representante legal ante el dictador, pues el joven líder se hallaba en peligro de morir por la prolongada inanición.

Aquel encuentro sirvió para que Villena le “cantara” al tirano unas cuantas verdades y terminara siendo expulsado, tras conocer la indiferencia de Machado ante el quebrantamiento de la salud del prisionero; y la voluntad de aniquilar a quien se le enfrentara, incluyendo al propio Mella.

En su libro Pluma en ristre, Raúl Roa recoge el relato de Pablo de la Torriente Brau acerca de aquel encuentro, que sucedió en la residencia de un ministro del Gobierno. Cuenta el texto que cuando Villena exaltó la calidad humana de Mella, y le pidió al presidente que autorizara su excarcelación bajo fianza, este respondió: “Mella será un buen hijo, pero es un comunista... Es un comunista y me ha tirado un manifiesto, impreso en tinta roja, en donde lo menos que me dice es asesino... ¡Y eso no lo puedo permitir!”

Entonces, el poeta contestó indignado: “¡Usted llama a Mella comunista como un insulto y usted no sabe lo que es ser comunista! ¡Usted no debe hablar de lo que no sabe!”

Machado “se replegó como un tigre que iba a saltar”, y dijo: “Tiene usted razón, joven... Yo no sé lo que es comunismo, ni anarquismo, ni socialismo... Pero a mí no me ponen rabo, ni los estudiantes, ni los obreros, ni los veteranos, ni los patriotas... ni Mella. ¡Y lo mato, lo mato!...”

Ese día, Villena lo calificó con una frase que sería el epíteto histórico del dictador: “asno con garras”.

No imaginaba aquel día el tirano, que con su “luz plena de mediodía” como lo vaticinara el Generalísimo, Villena sería fundamental para el derrocamiento de su gobierno; en tanto organizó desde su lecho de muerte  la huelga general de agosto de 1933.

Este martes, 16 de enero, toda Cuba conmemorará el aniversario 84 de su desaparición física, pues la riqueza de su obra al servicio de este país, lo hacen paradigma de las nuevas generaciones.

No creo que haya mejores palabras para definir la dimensión humana del poeta, del revolucionario… del hombre, que las que escribiera Raúl Roa, al definirlo como “la esperanza más alta y más noble de la juventud cubana”.  

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