El alma de Santiago de Cuba estará hoy en el Parque Céspedes

Categoría: Titulares
Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
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fiestabandera2Cuando hoy por la noche miles de santiagueras y santiagueros  se reúnan en el Parque Céspedes de esta ciudad para despedir a 2017 y dar la bienvenida a 2018, se estará dando continuidad a una tradición de 116 años: saludar el  izamiento de la Enseña Nacional que aquí se denomina Fiesta a la Bandera, la única ceremonia de este tipo en Cuba y el mundo.

Por eso se dice que quienes asisten a la ceremonia y gala artística en el Céspedes, el 31 de diciembre, encarnan el alma de la ciudad, pues no hay celebración que supere a esta “Fiesta…” en solemnidad, significación, patriotismo, al extremo de que una vez en lo alto la Bandera, las personas sin ningún tipo de reparo se abrazan, se saludan efusivamente y se desean éxitos en el primer instante del nuevo año.

Todo lo precedente ocurre siempre en un entorno espectacular: en los más de 2 500 metros cuadrados de esa plaza rodeada por edificaciones emblemáticas: la sede de la Asamblea Municipal del Poder Popular (antiguo Ayuntamiento), la Casa de Diego Velázquez, que se asegura es la más antigua del Continente; la Catedral, cinco veces reconstruida luego de terremotos y ataques de corsarios y piratas; el antiguo Club San Carlos, edificado solo para personas de piel blanco y hoy excelente Sala de Arte y centro cultural importantísimo, y el Hotel Casa Granda, con sus más de 100 años. Dicho ambiente es la suma, arquitectónicamente hablando, de los estilos colonial, ecléctico, racionalista y neocolonial moderno.

Merecen elogios quienes a lo largo de estos 116 años han pensado y dirigido el festejo tan sumamente enraizado en el sentimiento de la población.

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Más de un siglo y tres lustros después, resulta interesante evocar  cómo un santiaguero de espíritu inquieto, Ángel Moya o mejor: Chichi, siempre preocupado por su comunidad y a tenor con la euforia independentista del momento, se le ocurrió la idea de regalarle una Bandera Cubana de grandes dimensiones al Ayuntamiento, para izarla allí cuando ya había sido derrotado el colonialismo español.

El patriota y filantrópico Don Emilio Bacardí Moreau,  primer Alcalde de Santiago de Cuba posteriormente al dominio ibérico, abrazó la idea. Mediante una colecta pública se recaudó el dinero, se encargó el pedido a un comerciante de la localidad y este lo hizo a una factoría en Estados Unidos.

Una vez confeccionada la Enseña Nacional y entregada al Ayuntamiento, Bacardí Moreau, quien trascendió por su patriotismo y su labor a favor  de la ciudad y sus habitantes, creó La Fiesta a la Bandera, y le dio institucionalidad. De manera que al izar el Pabellón Nacional, el primer instante del año 1901, nació la tradición que desde entonces convoca al pueblo y sus invitados a la gran fiesta en el “Céspedes”.

Cada 31 de diciembre hasta familias completas van a la plaza más popular de la urbe, en cuyo entorno desde hace varios años se habilitan carpas con un gran surtido de productos para la ocasión. Allí transcurren las horas previas a la ceremonia y llegado el momento de la medianoche, se canta el Himno Nacional y se enarbola la Enseña tricolor entre saludos, abrazos y fuegos artificiales.

La Fiesta a la Bandera es uno de los orgullos de Santiago de Cuba. Hay, además, distinciones, títulos, o hechos sucedidos en el mismo escenario del festejo, que igualmente enaltecen a esta población, a saber:  el título de Muy Noble y Muy Leal “en aprecio a su valor y heroísmo frente a los ingleses”, por Real Cédula del 14 de febrero de 1712 de los Reyes Católicos de España; en mayo de 1822 la nombran  "Hospitalaria de las Américas"; en marzo de 1874 nombran a la urbe “Fiel Ciudad”; en 1955 el Primer Congreso Iberoamericano-Filipino de Municipios declara a Santiago  “Municipio Benemérito”…

Los buenos cubanos que tuvieron la iniciativa de la festividad de la Bandera abrieron una tradición, y el invicto Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz se encargó de añadirle aún más símbolos, cuando en el mismo lugar de la fiesta, el  1 de enero de 1959 proclamó desde el balcón central del edificio, el triunfo de la Revolución. Y en 1984, le entregó a la urbe el título honorífico de Ciudad Héroe de la República de Cuba y la Orden Antonio Maceo.

De alguna manera, todos esos hechos históricos son celebrados también cuando el jolgorio del último instante de diciembre da paso al del primero de enero cada año. Y si Don Emilio, Chichi Moya y demás santiagueros lograron izar aquella memorable medianoche una Bandera Cubana de ocho metros, ahora la que se eleva frente al Parque Céspedes, entre vítores y pedidos de paz y prosperidad para todo el mundo, tiene 10x5 metros, o sea, un tanto más grande, aunque lo esencial es que se conserva la tradición y para los efectos, la Enseña tiene el mismo significado histórico. 

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