Periódico Sierra Maestra

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“Recibí una clase que nunca he olvidado”

4 Miguel González GonzálezCuando rebasaba los 54 años, es decir, esa etapa de la vida en que ni se es tan joven ni tan viejo, a Miguel Gerónimo González González le asignaron una nueva tarea: dirigir en el territorio de la provincia de Santiago de Cuba el desarrollo porcino: faena estratégica en los planes de producir alimentos para el pueblo.

En ese momento, ya Miguel acumulaba una respetable hoja de servicios a la Revolución, que comenzó a escribir cuando con 23 abriles fue uno de los que sirvieron como apoyo a las acciones del Levantamiento Armado del 30 de Noviembre de 1956 en la ciudad santiaguera, para respaldar el desembarco del yate Granma que arribaba a las costas del sur de la provincia de Oriente, con Fidel Castro y otros 81 expedicionarios quienes continuarían la lucha insurreccional hasta la victoria del 1. de enero de 1959.
Lo animó, principalmente, su identificación con las ideas de ese joven impetuoso, inteligente y soñador llamado Fidel, que ya había venido a la urbe a asaltar el Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y ahora llegaba desde México, con la libertad para repartir entre el pueblo. Entonces había que ayudarlo, apoyarlo. Y eso hizo Miguel aquel último día de noviembre de 1956.

Atrás iban quedando etapas: su natal Victoria de las Tunas; la Escuela Pública No. 2, la Secundaria, la Escuela de Comercio donde se graduó de Corredor y Pericial de Aduana y como Contador.
En hombres como Miguel, la Revolución siempre confió: primero en las tareas de la clandestinidad; luego del triunfo, en cuantas misiones cumplió para consolidar los objetivos de un Líder que encarnaba lo mejor de las aspiraciones del pueblo cubano.
Así, González González es Contador Interventor de Bienes Malversados en la extensa zona que va desde Manatí hasta Nuevitas; después crea 14 cooperativas cañeras; se incorpora al desarrollo avícola en Oriente; a la par ingresa en la Universidad de Oriente para estudiar Economía pero en 3er. año cambia para lo que más conoce y va a Bayamo a estudiar Veterinaria y ahí se gradúa en 1982 como médico, además de vencer cursos de alimentación animal, laboratorio.

5 Miguel explica a Fidel sobre el Integral PorcinoAl tiempo que trabaja y se prepara asume tareas como ir a naciones hermanas a ofrecer sus conocimientos, y de nuevo en Santiago de Cuba, con un historial impecable, pasa a laborar en el Comité Provincial del Partido, en el Departamento Agropecuario, hasta que en 1987 dirige la actividad de Porcino en el territorio santiaguero y le ponen una cota bien alta: crear el Centro Integral Porcino de Yarayabo, unidad con más de 25 000 cerdos de ceba, incluida su planta de pienso líquido. Allí se encontró con el Comandante en Jefe.
“Esteban Lazo me llama y le dice a Fidel que yo estoy al frente del Integral Porcino. Inmediatamente me preguntó qué raza eran los cerdos y cuántos había en los corrales. Le expliqué que eran Yorkshare y Landrace, descendientes de raza europea, que dan como resultado el Yorkland, y que teníamos una masa ascendente a más de 25 300 cabezas.

“Pero, óigame, me hizo como mil preguntas más, una detrás de la otra. Tenía un conocimiento muy vasto sobre todo lo relacionado con la genética porcina; me habló sobre el cruce de razas, sobre la atención y manejo del animal; me preguntó sobre la ganancia media en cada cerdo, averiguó hasta el espesor en milímetros de la grasa…
“De esa conversación con el Comandante en Jefe te puedo asegurar, que aprendí mucho; sus palabras me ayudaron… Yo consideraba que sabía bastante de cerdos y de pienso, y al final del diálogo con Fidel lo que recibí fue una clase, una enseñanza que nunca he olvidado.

“Luego pasamos a la planta de pienso líquido, que él personalmente echó a andar al manipular los mandos. Ahí también me preguntó, por ejemplo, cuántos camiones se llenaban con la producción. Me sorprendió cuando me dijo: ‘Te falta un camión para cuando estén en mantenimiento no se pare la línea’. Y a los pocos días nos envió otro camión.

“Fueron muchos los consejos que me dio y lo cierto es que cogí esa empresa con 2 000 toneladas y la dejé en 8 000 toneladas. Lo que pasa es que llegó el Período Especial y afectó todos estos programas de producción porcina. No pudo llegarse hasta donde teníamos previsto hacerlo. Ahora considero que se está trabajando muy fuerte para llegar a donde él quería, que era el suministro total de carne de cerdo a la provincia.

“Cuando terminó su visita yo le dije: ‘Comandante, este es el segundo encuentro con Ud. por lo que me siento muy orgulloso’. Entonces me pregunta: ‘¿Y cuál fue el primero?’. Le respondo que en Yemen y no me dejó hablar más. Tenía una memoria fantástica:
‘¡Ah! tú eres el hombre del pie de cría de reproductoras, de ponedoras!’
“Yo voy a Yemen en 1976, a ayudar en el desarrollo avícola de ese país hermano. Hicimos varias unidades de ponedoras y otras de reproductoras, una planta de incubación, una escuela para darle clases de avicultura a los yemenitas, y llegamos a tener una buena producción. Y en marzo de 1977 llega Fidel allí donde estábamos. Hizo un enorme recorrido y en esa oportunidad, que es la primera vez que converso con él, me hizo muchas preguntas sobre el desarrollo avícola en Yemen, sobre lo que estábamos haciendo, y al final me dijo: ‘A este pueblo tan valiente, tan pobre, tan trabajador tenemos que ayudarlo.’

En esa ocasión, Miguel es incorporado al recorrido que hace Fidel por la provincia de Jossen y de ese periplo recuerda cuán emocionante era para los cubanos, ver el cariño que le tenían los yemenitas al Comandante en Jefe, cómo lo saludaban, todos querían darle la mano.

“Para mí Fidel es el estadista más brillante, más solidario y más humanista de los siglos XX y XXI, porque es el Líder que más ha hecho por la salud, la educación, la cultura y la libertad de los pueblos oprimidos del mundo.

“Al despedirnos en el Integral Porcino de Yarayabo, le dije: ‘Comandante, ¿cuándo tendremos el tercer encuentro?’ Y me respondió: ‘En cualquier momento, en cualquier momento’.
“Esa ocasión se dio cuando los combatientes fuimos hasta la Plaza de la Revolución Antonio Maceo a rendirle tributo, a hacerle guardia de honor a sus cenizas. Ahora, constantemente visitamos su tumba en el cementerio Santa Ifigenia para ratificarle nuestro compromiso con él, con sus ideas, con su ejemplo.”

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