Periódico Sierra Maestra

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Mariana vivirá eternamente en su pueblo

estatua mariana en cementerio santa ifigenia

Una representación de destacados jóvenes santiagueros, pertenecientes a diferentes sectores de la sociedad cubana, rindieron homenaje a Mariana Grajales Coello, madre de Los Maceo y de la Patria, en el cementerio Patrimonial de Santa Ifigenia, Monumento Nacional, en esta ciudad.


En ese sagrado sitio, y justamente en el nuevo espacio que ocupa la tumba de la Madre de la Patria, se reunieron, hace algunos días, los jóvenes trabajadores, alumnos de las diferentes enseñanzas, pioneros y delegados al 19 Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Sochi, para sembrar rosas blancas y rojas alrededor de la efigie, aledaña al nicho donde reposan sus restos que permanecerán eternamente en el área patrimonial central de la necrópolis, donde a partir de ahora se les rendirán tributos de forma más expedita, junto al Héroe Nacional José Martí y al Líder Histórico de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz.
En compañía de las máximas autoridades del Partido, el Gobierno y la Unión de Jóvenes Comunistas en la provincia, esparcieron en el jardín tierra traída de la demarcación de Majaguabo, en el municipio de San Luis, en la cual estaba ubicada la finca que tenía Marcos Maceo y donde junto con Mariana educaron a sus hijos en los más altos valores morales y éticos, de forma sencilla, pero firme.
En el camposanto santiaguero, se evocó la vida y obra revolucionaria de esa humilde mujer, hija de padres dominicanos, que nació en Santiago de Cuba el 12 de julio de 1815 y quien falleciera en Jamaica el 27 de noviembre de 1893. Una luchadora incansable en las gestas independentistas, paradigma de mujer y madre cubana, y progenitora de Los Maceo, estirpe que simboliza toda hidalguía y el valor del pueblo cubano.
Los participantes en esa histórica jornada, coincidieron en que trataba de una jornada especial, en la cual junto a la tumba que guarda sus restos y a la estatua de bronce de 4 metros y 60 centímetros de altura, denominada Mariana Grajales, madre Ceiba, madre de la Patria, del escultor Alberto Lescay Terencio, rindieron honor a la memoria de la mujer que desde el hogar consagró su vida y la de sus hijos a la lucha por la independencia de Cuba, convirtiéndose de inmediato en una mambisa irreductible.
Este 10 de octubre, los participantes en el acto y el pueblo santiaguero que acudió masivamente al cementerio Santa Ifigenia advirtió la escultura, que a decir de Alberto Lescay tuvo como premisas establecidas el propio espacio, hermoso en lo físico y lo simbólico, además de ser fruto de la fundición de casquillos de cañones de artillería de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

lescay frente a mariana en santa ifigenia
Dijo el destacado escultor, que al meditar varios minutos antes de cerrar la escultura, rememoró y se remitió a sus ancestros, abuelos, bisabuelas, a los muertos y a tantas personas que cayeron por un futuro que hoy disfrutamos y nos toca seguirlos.
“Lo esencial es que tenemos que continuar esa obra, ya que no fue en vano ese sacrificio, todo el esfuerzo y toda la sangre por ese pasado legendario que simboliza en este caso a Mariana, ahora en bronce en una escultura”.
Expresó, que en la finca de Majaguabo, en San Luis la cual es a su criterio como el Birán de la familia Castro Ruz, se educaron los hijos de Mariana, quienes después se convirtieron en los hombres y mujeres que conocemos mediante la historia.
Finalmente expresó el artista, creador del conjunto escultórico de la Plaza de la Revolución Antonio Maceo y del Monumento al Cimarrón, que la trascendencia de ubicar muy cercanas las tumbas de Céspedes y Mariana, Padre y Madre de la Patria, respectivamente, un hombre y una mujer que a pesar de las diferencias en cuanto a origen y nivel de instrucción es que ellos coincidieron en idea y acción en torno a una conclusión monumental: “lo más importante de todo es la independencia”.
De Mariana Grajales dijo el Héroe Nacional José Martí: ¿Qué había en esa mujer, qué epopeya y misterio había en esa humilde mujer, qué santidad y unción hubo en su seno de madre, qué decoro y grandeza hubo en su sencilla vida, que cuando se escribe de ella es como desde la raíz del alma, con suavidad de hijo, y como de entrañable afecto?

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