
Presidido por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros se efectuó la ceremonia de inhumación de los restos de Carlos Manuel de Céspedes del Castillo y Mariana Grajales Coello, en el cementerio patrimonial Santa Ifigenia de Santiago de Cuba.
Se encontraban presentes en la ceremonia, José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del Partido; el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez; Miguel Díaz Canel Bermúdez, Primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros; Esteban Lazo Hernández, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Ppopular, y otros representantes del Partido, el Estado, las Fuerzas Armadas Revolucionarias y las organizaciones de masas del país.

Se colocó una ofrenda floral ante la llama eterna colocada ante el complejo monumentario del cementerio Santa Ifigenia, y se dispararon 21 salvas de artillería en honor a Céspedes y a Mariana.


Los nichos con los restos de Padre de la Patria y la Madre de los Maceo fueron depositados por Raúl Castro y Teresa Amarelle Boué, Secretaria General de la Federación de Mujeres Cubana, en su nuevo lugar de reposo junta a las tumbas de José Marti y Fidel Castro.

La ceremonia solemne en la participaron unos 350 representantes de las provincias orientales y Camaguey en representación de toda Cuba, incluyó una guardia de honor a Céspedes y a Mariana en los lugares donde se encontraban sus restos antes de ser trasladados al nuevo recinto.
El doctor Eusebio Leal, historiador de La Habana pronunció las palabras centrales en la ceremonia, quien elogió la hermosa y bella transformación del cementerio.
Leal hizo un recorrido en síntesis por la fructífera vida de Carlos Manuel de Céspedes , quien perteneciendo --dijo--a una familia aristocrática no tuvo reparos en entregar su vida a la lucha por la independencia de Cuba.
El historiador de La Habana explicó que Céspedes, de amo y señor se trasformó en libertador; se levantó en su ingenio Demajagua el 10 de octubre de 1868, atacó Yara, tomó Bayamo. No pudieron mantener la plaza y se incendió la ciudad, antes de entregarla al enemigo, como muestra de la intransigencia de la revolución ante la metrópoli, y la decisión de ser libres o perecer en la demanda.
Luego es proclamado Presidente de la República en Armas. Los desacuerdos de los cubanos dieron al traste con la unidad. Céspedes fue depuesto de su cargo. Peregrino y despojado de todo recurso es traicionado y, perseguido, el 27 de febrero de 1874 cae muerto en combate desigual. Tenía 55 años. Por la independencia de Cuba murieron varios miembros de su familia.
Eusebio Leal, al referirse a Mariana Grajales, madre de los Maceo, señaló que nacida en julio de 1815 en Santiago de Cuba, tuvo 14 hijos, a quienes educó bajo altos principios de dignidad humana.
Al iniciarse la lucha por la libertad de Cuba, Mariana tomó la trascendental decisión de enviar inicialmente a tres de sus hijos junto a su esposo Marcos Maceo a la manigua. El primero en caer fue Marcos. Y a través de la larga lucha varios de sus hijos abonaron la tierra de la patria con su sangre.
Después de la protesta de Baraguá vive en Jamaica, donde recibe la visita de Martí. Allí fallece el 27 de noviembre de 1893. Tenía 78 años. En 1923 se promueve el regreso de sus restos en Cuba, no vivió para presenciar la muerte de sus hijos Antonio y José, dos de los más insignes patriotas de Cuba caídos en combate en la guerra organizada por Martí y que comenzó el 24 de febrero de 1895.
Al finalizar la ceremonia, los integrantes de la presidencia del acto realizaron un recorrido por diferentes áreas del cementerio para rendir tributo a los héroes que allí reposan. Depositaron flores ante las tumbas de Mariana, Céspedes, Martí, Fidel, los mártires del Moncada, y los caídos en el cumplimiento de misiones internacionalistas.