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Tabaco, alcohol, café… mejor no empezar
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- Categoría: Titulares
- Escrito por ODETTE ELENA RAMOS COLÁS
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En la sociedad actual el consumo de las drogas legales se ha convertido en un hábito muy difundido; sin embargo, resulta perjudicial para la salud del que lo practique e incluso, de quienes le rodean.
El alcohol, el tabaco y el café, aunque estén generalmente a nuestro alcance y amparados por una comercialización legalizada, constituyen drogas verdaderamente dañinas para nuestra salud. Son sustancias psicoactivas capaces de modificar nuestro estado de ánimo, la percepción de las cosas, y por demás, crean adicción.
Por un lado, las bebidas alcohólicas son depresoras, mientras que el tabaco y la cafeína resultan estimulantes del sistema nervioso. Si bien tomarse una tacita de café de vez en cuando es inofensivo, hay quienes la beben en el desayuno, a media mañana, después de almorzar, en la merienda, e incluso en la noche.
Según explican los expertos, si necesitas más de tres tazas de café al día ya te has convertido en un adicto. Y es que la cafeína puede crear dependencia psicológica y física, por lo que la persona necesita cada vez una mayor ingesta para conseguir el efecto deseado, que no es otro que mantenerse activo.
Por cierto, esta sustancia no se encuentra solo en el café, también contienen cafeína las bebidas energéticas, los refrescos de cola, los productos derivados del cacao, entre otros.
El café es la droga más aceptada en el planeta. Sin embargo, su consumo en exceso provoca nerviosismo, irritabilidad, insomnio, y riesgos de enfermedades cardiovasculares, ya que eleva la tensión arterial e induce taquicardias.
El tabaquismo, por otro lado, también afecta el sistema cardiovascular, aunque realmente, fumar es una de las adicciones que más daño produce al organismo en su conjunto.
El cigarro tiene consecuencias sobre el sistema bronco pulmonar, siendo la principal causa de cáncer de pulmón, laringe, órganos digestivos y aparato urinario. Además, aumenta el riesgo de sufrir bronquitis crónica y varios tipos de úlcera, y por si esto fuera poco, el fumador tiene menos inmunidad a las infecciones oportunistas, que los que no fuman.
El tabaquismo mata más que el SIDA, la tuberculosis y los accidentes de tránsito. Algunos estudios plantean que el 50% de las personas que continúen fumando, van a morir sólo por fumar, y la mitad de ellos perderá entre 20 y 25 años de vida.
Si fumar daña la salud, como bien dice el eslogan, el riesgo para los que inhalan el llamado humo de segunda mano es también alto, por eso hay que evitar ser un fumador pasivo. Las personas cercanas al humo de tabaco tienen más posibilidades de sufrir infecciones respiratorias, asma, neumonía, bronquitis, infecciones en el oído, alergias…, disminuyendo en sentido general su calidad de vida.
Así mismo, el vino, los licores, la cerveza y el ron, por solo mencionar algunas bebidas alcohólicas, son también drogas muy dañinas para nuestra salud. Sobre todo si se consumen en exceso, pueden provocar inflamación y daños en el páncreas, desnutrición, cáncer de esófago, hígado, colon, y otras áreas.
Además, el alcohol puede afectar nuestra capacidad de razonamiento y juicio; y su consumo prolongado afecta las neuronas al punto de causar daño permanente en la memoria y el comportamiento.
Con frecuencia, las personas beben para sentirse mejor o bloquear sentimientos de tristeza, depresión, nerviosismo o preocupación.
Sin embargo, el alcohol puede empeorar esos problemas con el tiempo, causar afectaciones del sueño, e incluso aumentar el riesgo de suicidio. No olvidemos que es un depresor.
Las familias a menudo resultan afectadas cuando alguien en la casa consume alcohol, porque la violencia y los conflictos en el hogar son mucho más probables cuando se padece de alcoholismo...
Estas son las adicciones más frecuentes en nuestra sociedad: alcohol, cigarro y café. Legales o ilegales, las drogas son al fin y al cabo solo eso: drogas; y por lo tanto siempre nos hacen mal. Es preciso alejarse de ellas lo más que se pueda, porque la verdad, no las necesitamos.

