Necesitamos una educación que apunte a la transformación y la excelencia en los procesos de construcción de futuro, eso lejos de ser un lema debe ser un objetivo a alcanzar para el nuevo curso escolar en Santiago de Cuba.
Con este propósito más de 19 mil 600 docentes han ocupado sus puestos en los mil 200 centros educativos de la provincia, en espera de los 180 mil estudiantes que comenzarán el nuevo curso escolar el próximo día cuatro.
En todos los municipios ha sido garantizada la base material de estudio según las necesidades previstas, con acciones constructivas y de mantenimiento en 275 instituciones escolares, así como saneamiento higiénico sanitario en todos los centros para evitar enfermedades infecto contagiosas.
La educación es un arma esencial para la formación de las nuevas generaciones y por ese motivo cada centro docente de la provincia abrirá sus puertas a la nueva etapa con todas las condiciones creadas, siempre con la aspiración de que el nuevo periodo lectivo sea superior en todos los sentidos.
El trabajo metodológico, la formación vocacional, la preparación de los estudiantes para los exámenes de ingreso a la educación superior y la formación de valores constituyen objetivos esenciales para los trabajadores de un sector que se empeña por ser cada día mejor.
La escuela es el lugar propicio para la renovación de actitudes negativas que aparecen por doquier, fomentando hábitos, costumbres y una educación formal perdurables, por eso la importancia de convertir cada centro escolar en el corazón de la comunidad, como el espejo donde se puedan reflejar las virtudes de una sociedad culta.
Otro tanto le toca a la familia, esa célula básica de la sociedad en la formación de las nuevas generaciones de santiagueros, pues sin su apoyo no se logrará ningún objetivo que se plantee la educación como rectora del proceso de crecimiento espiritual de las masas.
El desempeño de los educadores se convierte hoy en la espada para la defensa de la cultura, en el cultivo de la inteligencia y en la formación del hombre integral, capaz de ayudar a otros pueblos por distantes que estos sean.
Todavía falta mucho camino por recorrer en el aspecto de formar a los más jóvenes, es por ello que desde ya se labora en Santiago de Cuba para inculcar valores como la responsabilidad, el humanismo, la solidaridad y el patriotismo ya que esta será la vía más factible de lograr los resultados esperados por una educación que a todas luces apunta a la transformación y la excelencia.