El corazón de un colectivo Vanguardia Nacional

Categoría: Titulares
Escrito por MS.c. Luis Ángel Rondón Álvarez
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260px Logo ENIAEran aproximadamente las nueve de la mañana del ocho de junio de 2016 cuando al ingeniero de la Unidad de Investigaciones para la Construcción (UIC) Santiago de Cuba-Guantánamo, perteneciente a la Empresa de Investigaciones Aplicadas a la Construcción (ENIA), Jorge Alexis Soza Fernández, le comenzaron a dar unos fuertes dolores de cabeza en plena faena laboral.

Algunos, como la dirigente sindical Arelis Bárcenas, pensaron que eran producto de la preocupación que lo embargaba por la necesidad de conseguir un carro para llevar al médico a su padre enfermo.

Tal vez por eso, ante la búsqueda de medicamentos que atenuaran la dolencia, los compañeros de trabajo le suministraron una dipirona. Esta no surtió efecto, por el contrario el dolor solo aumentó. Ante esa situación una de sus colegas salió a buscar un carro para llevarlo al consultorio. Ya alcanzaban a ver que lo que le ocurría no era normal.

Pero mientras se gestionaba el carro Jorge se descompuso ante los ojos de todos. Cuenta la propia Arelis que tenía la lengua afuera y echaba espuma por la boca, motivos que los obligaron a llevárselo urgente para el hospital Provincial.

Ya en el Cuerpo de Guardia, los médicos le indicaron que levantara los brazos y la pierna, pero no podía hacerlo con sus miembros del lado derecho. Incluso se le adormeció la mitad de la cara, según narra él mismo. Sufría las consecuencias de una enfermedad vascular cerebral que lo mantuvo cerca de diez días hospitalizado en Terapia Intensiva.

Unos compañeros se quedaron con él, mientras otros le avisaban a la esposa y localizaban a los hermanos en la textil y en Guantánamo.

Pero ahí no quedó todo, mientras Jorge Alexis a sus 42 años se debatía entre la vida y la muerte, y los médicos le daban pocas opciones de vida, sus camaradas de batalla en la UIC se turnaban para acompañar a la familia. Así fue hasta que a los 25 días fue dado de alta para comenzar su rehabilitación.

Esa dedicación desinteresada por sí sola debela la calidad humana de ese colectivo laboral, no obstante, Jorge nos relata -hablando todavía medio enredado- un gesto más conmovedor aún.

“Yo este año por el reglamento establecido no tenía derecho a la estimulación popularmente conocida como ‘el mes trece’; sin embargo, mis colegas de trabajo se reunieron, realizaron una recaudación colectiva y me entregaron la cantidad de dinero aproximada que cobraron todos en la empresa.

“Ha sido el gesto más bonito que han hecho por mí en la vida, no por el dinero sino porque cosas como esas me hacen sentir apreciado e importante por quienes laboran diariamente a mi lado. Siempre había sentido a mis compañeros como parte de mi familia y todo lo que han hecho por mí durante esta etapa tan difícil así lo corrobora.”

Jorge Alexis aún se está rehabilitando, pero se incorporó a la UIC el 21 de junio último. Sus deseos de volver a trabajar le ganaron al descanso, pero según dice Arelis, todos lo cuidan para que sin sofocarse ni estresarse pueda rendir frutos y seguir aportado a la empresa.

Pudiera parecer esta una historia aislada en el quehacer de los ingenieros e ingenieras de este importante centro, que por solo citar unos pocos ejemplos, supervisan en Guantánamo la ejecución del nuevo trazado de La Boruga, evalúan el estado de deterioro de algunos inmuebles y realizan estudios de suelos para la construcción de viviendas, pero no lo es.

Más allá de los resultados de trabajo, del cumplimiento de los indicadores económicos y sindicales, acciones como las descritas dejan al descubierto el verdadero corazón de un colectivo que recientemente recibió por quinta vez la condición de Vanguardia Nacional.

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