La actividad porcina en San Luis, luego de incumplir los convenios de precebas del primer trimestre del año, muestra signos de visible recuperación y crecimiento, pues comienzan a rescatarse indicadores esenciales que marcan pauta en un sólido programa de desarrollo, que aboga por el aumento progresivo de la cantidad de animales que favorezca mayores niveles de entrega al Estado.
La masa animal se concentra esencialmente en manos de las estructuras cooperativas y los productores con sus familias, lo cual le permite al Estado atender mejor las cuestiones básicas para garantizar el desarrollo porcino, como la actividad genética y las necesidades de pie de crías de alta calidad para todos los niveles productivos.
Uno de los productores más destacados en la provincia e insigne del municipio San Luis y del Programa de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar, es Amado González que cuenta con alrededor de 500 toneladas de carne de cerdo entregadas al Estado.
La crianza de cerdos constituye, además, la fuente de empleo para decenas de trabajadores que hacen producir las 60 hectáreas de tierras entregadas en usufructo a este productor que aspira a aumentar sus entregas, por la importancia que tienen para la alimentación de la población.
Con un peso promedio por animal superior a los 85 kilogramos, los resultados de este porcicultor sanluisero son de referencia nacional y para el bien de los santiagueros se encuentran en constante superación, siempre velando por la calidad de la cría y los niveles de rendimiento requeridos por la industria cárnica.
En San Luis el Programa Porcino ha tenido buena acogida desde su inauguración y cuenta con una trayectoria de referencia sustentada por resultados que invitan a seguir por un camino que tiene nombres ilustres como el de Amado, pero que espera se sumen otros que trabajen también porque no falte la carne de cerdo en las mesas santiagueras.
Los porcicultores sanluiseros tienen como propósito incrementar este año las entregas al país y contribuir a los planes de la provincia, que aspira a llegar a las 20 000 ton, con aumentos en los mercados agropecuarios estatales y la gastronomía popular, lo cual incidirá en una mayor presencia en la red comercial del codiciado producto y un mejor acceso de la población.