Silverio compartió con orgullo su centuria

Categoría: Titulares
Escrito por LUIS SÁNCHEZ DEL TORO/Foto: Jorge Luis Guibert
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centenario1Para la mayoría de los cubanos llegar a los 100 años constituye un privilegio de la vida; sin embargo, celebrar esa ocasión con salud, lucidez y deseos de continuar agregándole más hojas al almanaque, es una fortuna que multiplica el ímpetu, la voluntad y el espíritu. Tal es el caso de Silverio Frómeta Tamayo, quien el pasado martes festejó una centuria de subsistencia.

Este humilde hombre de origen campesino y natural de la zona rural de Ramón de Las Yaguas, festejó como decimos en buen cubano, por todo lo alto su onomástico junto a su numerosa familia, vecinos, pioneros de la escuela primaria Nguyen Van Troi y otras amistades, quienes acrecentaron la amena y radiante tarde noche del 20 de junio.

Nos comenta Silverio, que llegó a este mundo junto con la Gran Revolución de Octubre en 1917, y que para subsistir ante los retos de la pobreza en el campo trabajó en disímiles tareas hasta incorporarse en 1957 al Ejército Rebelde, específicamente a la columna de Efigenio Almejeira, perteneciente al II Frente Oriental Frank País García, encabezado por el entonces Comandante Raúl Castro Ruz.

Con mucho orgullo habla de su familia, incorporada desde los primeros momentos al proceso revolucionario, y expresa con satisfacción que la componen 16 hijos, de ellos ocho varones, 31 nietos, 24 bisnietos y cinco tataranietos, de quienes siente infinito orgullo ya que se han forjado al calor de su ejemplo, la ética revolucionaria, los valores humanos y el legado del invicto Comandante en Jefe Fidel Castro.

Sus descendientes son muestras de fidelidad a su estirpe de combatiente, fundador del Partido Comunista de Cuba, de las Milicias Nacionales Revolucionarias y los Comités de Defensa de la Revolución, entre otras organizaciones en las cuales también han desempeñado un importante papel sus hijos Silverio, Nancy, Sonia, Ibrahim, Luis, María Esther… entre otros, quienes llegaron desde diferentes partes del país para estar presentes en el gran convite.

Esta vez, Silverio volvió a derrochar fortaleza física, alegría y orgullo por esa celebración, a la que dedicó un baile en pareja al ritmo de la música de Los Van Van, el Tren la música cubana, mientras no defraudó a nadie su modesta actuación, que embelesó tanto a quienes están junto a él en Santiago de Cuba, así como también a los que llegaron de Guantánamo, Bayamo y hasta de La Habana.

Por los pintorescos parajes del consejo popular El Caney, exactamente en la zona aledaña al Club de Los Oficiales, todos coinciden en que este centenario hombre tiene el honor de haber impregnado entre sus semejantes mucho respeto, amor a la Patria, sentimientos revolucionarios profundos, espíritu internacionalista y defensores hasta las últimas consecuencias de las conquistas de la Revolución.

La jornada fue estimulante, emotiva y cargada de mucho amor familiar. Sin lugar a dudas, que Silverio la disfrutó al máximo entre efervescente tropa a la cual convocó a reunirse nuevamente el próximo año a una determinada hora, en el mismo lugar y entre la misma gente.

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