La leche materna es la manera natural idónea de aportar nutrientes y anticuerpos a los recién nacidos para que crezcan fuertes y sanos, sobre todo si se le proporciona de manera exclusiva durante los seis primeros meses de vida y de manera complementada hasta los dos años de edad.
Por tratarse de un fluido específico para el ser humano, es fácil de digerir y se transforma para cubrir las necesidades de los pequeños según su crecimiento: primero calostro, después transicional y finalmente leche madura. Sin embargo, no todas las madres pueden lactar a sus hijos, como aquellas que viven con sífilis o VIH/Sida, por solo citar un ejemplo.
¿Qué hacer en estos casos? ¿Cómo alimentar entonces al infante?
Como parte del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) y gracias al impulso del gobierno revolucionario, en Cuba existen seis bancos de leche humana; uno de los cuales se encuentra enclavado en el Hospital General Dr. Juan Bruno Zayas Alfonso de este territorio santiaguero.
Creado en diciembre del 2011 el Banco de Leche Provincial “Esperanza para dar vida”, es un centro que apoya, protege y promociona la lactancia materna, incentivando el prolongamiento de este período. Al decir de la Dra. Diana Vélez Riera, neonatóloga del hospital y responsable de dicho banco:
“Nosotros tenemos la tarea de la recolección, pasteurización y distribución de esta leche, para que llegue a los diferentes bebés que lo necesiten: ya sea en el materno sur, en el materno norte, la Ondi, o los municipios como Palma y Contramaestre, aunque estos últimos generalmente no nos piden.
“La leche que se selecciona pasa por tres procesos o “baños”: descongelación, calentamiento y enfriamiento. Lo primero que se le hace es un examen físico: color, olor, ver si tiene algunas partículas sobrenadando; luego un examen químico de acidez y el crematocrito (técnica para determinar las calorías y la grasa de una muestra de leche).
“Después se calienta a 62,5°C por media hora, removiéndola cada cinco minutos para evitar que las bacterias se queden en la superficie. Lo último es el enfriamiento a 5°C por 15 minutos. Después de pasteurizada, la leche materna dura seis meses refrigerada a temperatura de 20°C”, argumentó.
Pero… ¿cómo se abastece nuestro banco si no con la donación voluntaria de leche materna de las féminas que dan a luz? No se trata de donar la leche que por derecho le corresponde a su bebé, sino el excedente, lo que le queda.
Según explicó la Dra. Magalys Giraudy Kindelán del PAMI, una vez que la madre ha alimentado a su niño, siempre queda un sobrante en cada mama que debe ser vaciado para que se produzca una mayor cantidad en la próxima tetada; y mientras están ingresadas en la maternidad, varias señoras donan frecuentemente.