
Desde horas tempranas de la mañana se repite la misma dinámica día tras día en el campamento ocho de octubre de Cabacú. Así ha sido durante más de seis meses: preparar desayunos, meriendas, almuerzos, comidas y además trasladarlas a cada una de las obras.
Un colectivo perteneciente a la Empresa de Servicios a Trabajadores de la Construcción en Santiago de Cuba, labora para garantizar la atención a cada una de las brigadas que apoyan la rehabilitación de los municipios guantanameros afectados por el huracán Matthew y a quienes llegan hasta este campamento.
Ellos también se sobreponen a las difíciles condiciones y no permiten afecten la adecuada elaboración de los alimentos, además de agregar pequeños detalles que propician sentir menos la nostalgia de la casa, creando un sencillo ambiente de compañerismo y familiaridad.
No se ven ellos entre los hombres y mujeres de los cascos blancos, pero en medio del anonimato, permanecen juntos como incondicional familia.