Profesión de sueños y certezas

Categoría: Titulares
Escrito por Yamilé C. Mateo Arañó
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periodistastgoUnos llegamos por vocación, otros; por suerte del enrevesado destino pero todos permanecemos por amor a una profesión que reúne a filántropos, a poetas, a locos soñadores… 14 de marzo, Día de la Prensa Cubana: un periodismo libre contra un periodismo mercenario

Dicen que es la más ingrata de todas o la más temida, yo diría que es la más hermosa. El periodista sólo lleva en su bolsillo palabras y sueños. Aunque sabe de los que evaden y justifican, busca siempre la manera de ser la voz de su pueblo.

En cada cuartilla en blanco o cinta de grabación va un pedazo del alma que se estremece, que padece, que se asombra...

Sabe del silencio que se escucha y de las palabras mudas, del corazón que late junto al cursor de la computadora, de las verdades relativas y de las mentiras a medias.

Le apasiona las primicias, los temas espinados y los altos raiting.

Conoce que puede cambiar el mundo con pequeños detalles. Es un rastreador inigualable de historias maravillosas que conviven junto a todos y se desconocen.

Solo un periodista puede volcarse entero en cada trabajo hasta el punto final, y sin tomarse un respiro, volver a empezar.

En este profesional existe un poco de todo, un puñado de dudas y ganas inmensas de cambiar lo que cree que debe ser cambiado, aunque solo se arme de palabras y utopías.

Cada idea publicada posee una enorme carga de compromiso, porque las palabras construyen o destruyen. Y no solo se reciben vítores, también cocotazos si cometemos algún error.

Nunca se deja de ser periodista aunque lleguen los años de jubilación, aunque asumas otras tareas, aunque el cuerpo sienta el cansancio del tiempo. Esta profesión no se deja tirada en la redacción, se convierte en tu piel, llega a ser un modo de vida, una aptitud y actitud… un vicio.

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