En Santiago de Cuba Maruchi aprendió a mover el corazón al compás del abanico

Categoría: Titulares
Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
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maruchiNi el infortunio pudo con la artista y la entereza que yacían en el alma de María del Carmen Sánchez Fernández, o mejor: Maruchi, la artífice del abanico en esta ciudad.    

Desde muy pequeña, Maruchi ama la pintura. Luego del accidente que la privó de la visión en el ojo izquierdo, sus padres se opusieron a que ella entrara en la Escuela de Arte.

“Pero fui e hice el examen. Mi madre me dijo que había desaprobado, pero era para que no se afectara el ojo derecho. Y en definitiva me hice artista artesana. Siempre tuve esa inquietud artística dentro de mí y sentía la necesidad de expresarla, porque eso no se puede contener.”

Comenzó haciendo pajaritos de esponjas, llaveritos, tabaquitos. Cuando en un Festival del Caribe vio trabajar a talladores se maravilló “y un día hice un delfín y un artista me dijo ‘tú no eres artesana’. Eso me impulsó más”.

abanicoSiguieron entonces las tallas en miniatura y a propósito, con una de esas piezas: un abanico de nácar con oro, tallada la base con granadillo, ganó el Premio Salón, en el Centro Cultural Francisco Prat Puig.

“Me reté yo misma y en el 2002 comienzo a personalizar los abanicos, como este Mapa Cuba. Yo quería que llevara cubanía, y lo conseguí. Dulce María Loynaz dijo en una ocasión que el abanico no era un accesorio sino un todo perfecto, una obra de arte en miniatura y como tal había que respetarla. Esa frase me alentó a trabajar y hacer arte, en pequeño formato y en gran formato. En la Casa del Abanico yo tengo uno de tres metros; es una campiña.

“Yo me crié al lado de un flamboyán en la zona de Guantánamo. Esa obra se llama Cuneira, en honor al lugar donde mis abuelos se instalaron cuando llegaron a Cuba.”

abanico1Ahora en las vidrieras de la antigua librería Renacimiento, frente a “Las 24 horas”, en Enramadas, se exhiben –quizás hasta el Día de las Madres--  31 piezas de la creación de Maruchi. Pero en la Sala de Arte (antiguo Club San Carlos), frente al Parque Céspedes se exhibe también una muestra de la pericia y el gusto de María del Carmen al trabajar los abanicos.

“Pertenecen algunos al siglo XIX y principios del XX. Estaban totalmente destruidos. Tuve que utilizar varias técnicas para reconstruirlos: el tallado, arreglar el calado, en la lencería hubo que hacerle algunas incrustaciones… fue una reparación completa.”  

Muchas de estas piezas tenían trabajos de orfebrería en oro, plata, piedras preciosas. Ella encontró algunas fabricadas fabricadas con nácar, marfil, especialmente abanicos chinos que están en el Museo de Ambiente Histórico, hechos con papel y marfil.

“El papel estaba totalmente destruido. Tuve que reconstruirlo, restaurar la pintura; fue una labor ardua, principalmente con unos que se llaman pericones de la época colonial, con plumas; las varillas originales eran de carey… le incorporé majagua, plata…”  

abanico2Sobre la exposición en Enramadas, Maruchi aseguró que aboga por el cuidado del hombre y la naturaleza, por eso la tituló Salvemos nuestra tierra. Son 31 piezas de las que 16 pertenecen a ese segmento ecológico, y entre estas una en la que sobresale la creatividad de la artista, su originalidad: el abanico Mapa Cuba, una obra excelente, muy propia de su arte. Pero hay más: el abanico sirena, caballito de mar, flores, delfines… 

El abanico de baraja es lo más conocido: lo componen el centro, los padrones o varillas exteriores, la clavija, y en ocasiones puede llevar el aro. En la Sala de Arte se resume buena parte del esfuerzo de la incansable y bondadosa Maruchi, quien no ha dudado nunca en compartir con otros su experiencia. Frente al “Céspedes” está el único abanico en Cuba hecho de cristal, obra de María del Carmen: se abre y se cierra, tiene un aro de plata, y una mano tallada en acrílico que lo sostiene.

Y quien desee adquirir una de las piezas creadas por ella la puede obtener en la Casa del Abanico, en la calle Heredia, casi esquina a Carnicería, frente a la sede de la Uneac. Hay para todos los gustos y de diferentes precios y uno se llevará una auténtica obra de arte.       

DE SU HISTORIA Y “LENGUAJE”

abanico4Muchos aseguran que el origen del abanico se pierde en el tiempo. Quizás los primeros sirvieron para avivar el fuego en las cavernas. Egipcios, babilónicos, persas, griegos, romanos ya lo usaban, para “echarse aire” o espantar insectos, algo que sería muy útil en el “Abel Santamaría”.

Por marcar un momento, dicen que en China ya existía en el siglo VIII a.n.e. y que el plegable aparece en 877 d.n.e en Japón. Pero también lo conocían incas y aztecas y hasta Moctezuma le regaló seis de plumas al sanguinario Hernán Cortés.

Para el siglo XIV ya era usado en España lo que hace suponer que los colonialistas lo trajeron cuando La Niña, La Pinta y la Santa María. Quedaría por averiguar cómo los aborígenes cubanos se “aireaban” y espantaban al Aedes, anopheles y la mar de jejenes que los martirizaban.

Después se extendió por todo el mundo, primero entre las capas pudientes; luego, cualquier mujer de cualquier condición, tenía uno.

Cubanos al fin, a falta de un “abanico de alcurnia” aquí se hacia con cajitas de cigarros Partagás y hasta con los palitos de las paletas de helados.

La historia de objeto tan útil le confiere, además, diversos objetivos, incluso hasta como “arma para atacar”, y es mundialmente conocido que en su momento de esplendor, dispuso de un “lenguaje” de lo más pintoresco, especialmente entre las parejas, con la finalidad de “despistar a la chaperona”.

abanico5Ahora ni abanicos aparecen; muy pocos se interesan en este, y para comunicarse reservadamente están los “celulares”. Pero aquellos guardan su encanto y sus mensajes eran un poema:  Sostener el abanico con la mano derecha delante del rostro: SÍGAME; Sostenerlo con la mano izquierda delante del rostro: BUSCO CONOCIMIENTO; Mantenerlo en la oreja izquierda: QUIERO QUE ME DEJES EN PAZ; Dejarlo deslizar sobre la frente: HAS CAMBIADO; Moverlo con la mano izquierda: NOS OBSERVAN; Cambiarlo a la mano derecha: ERES UN OSADO; Arrojarlo con la mano: TE ODIO; Moverlo con la mano derecha: QUIERO A OTRO; Dejarlo deslizar sobre la mejilla: TE QUIERO; Presentarlo cerrado: ¿ME QUIERES? Dejarlo deslizar sobre los ojos: VETE, POR FAVOR; Tocar con el dedo el borde: QUIERO HABLAR CONTIGO; Apoyarlo sobre la mejilla derecha: SÍ; Apoyarlo sobre la mejilla izquierda: NO; Abrirlo y cerrarlo: ERES CRUEL; Dejarlo colgando: SEGUIREMOS SIENDO AMIGOS; Abanicarse despacio: ESTOY CASADA; Abanicarse deprisa: ESTOY PROMETIDA; Apoyar el abanico en los labios: BÉSAME; Abrirlo despacio: ESPÉRAME; Abrirlo con la mano izquierda: VEN Y HABLA CONMIGO; Golpearlo, cerrado, sobre la mano izquierda: ESCRÍBEME; Semicerrarlo en la derecha y sobre la izquierda: NO PUEDO; Abierto, tapando la boca: ESTOY SOLA.

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