Efraín Echavarría está colando café a las 3 de la tarde. Es café fuerte y está caliente. Lo vierte en una taza y la coloca encima de la mesa del comedor, donde hay también un papel en blanco. Después se sienta en un sillón y mira a la pared. Toma un libro que hay a su derecha y lo hojea despacio. Observa detenidamente la imagen de una niña que también está mirando un libro viejo. Ha encontrado una idea. (Vídeo)
El café se ha enfriado. Se levanta del sillón y toma de la mesa un pincel muy delgado. Lo sumerge en la taza que contiene la bebida que, a pesar de su temperatura, aún desprende un aroma encantador. Y comienza a pintar. Desliza el pincel suavemente esbozando los primeros trazos. El dibujo tiene un color marrón.
A las 4 de la tarde cuela más café, esta vez no muy oscuro. Lo pone en la misma taza y espera unos 15 minutos. Moja otro pincel más grueso y sigue pintando.
Cuando Efraín comenzó a pintar con café, en el año 2005, ya había trabajado con otros materiales. “Cuando me enseñaron el procedimiento hice 4 ó 5 trabajos. Después una amiga me propuso hacer un proyecto de café. Compré varios tipos, porque no dan la misma coloración. Todos dan el color siena, pero puede que sea más rojizo, sepia, u otros de la gama”.
Su primera serie con esta técnica incluyó retratos de varias personalidades de la cultura santiaguera, y se llamó Remembranzas de mi ciudad. “Recuerdo que pinté a Ñico Saquito, Eliades Ochoa, Compay Segundo, Adela Legrá, Pacho Alonso. Entonces a la gente le gustó el proyecto. Tuve el respaldo de la Asociación Hermanos Saíz y la Casa del África. Ideé otras cosas pintadas con café, y sin darme cuenta fue cogiendo fuerza”.
Martí en el café
-Tus vecinos deben sentirse agradecidos, porque cuelas café todo el tiempo.
Efraín se ríe. Cuando está trabajando realmente debe colar más de una vez en el día.
- Seguramente tu casa tiene ese olor afrodisíaco, que la gente adora, sobre todo bien temprano.
Ahora vuelve a sonreír. Espero a que me comente de una serie que ha hecho en homenaje a José Martí.
“Esa serie está pintada sobre papel kraft, que técnicamente es muy resistente, y da resultados muy interesantes. Son 6 obras de 130 x 125. El trabajo está inspirando en obras martianas, fundamentalmente personajes que él menciona en La Edad de Oro, aunque también aparecen otros como Don Quijote”.
“Había hecho algunas cosas sobre Martí con tinta. Incluso llegué a exponer las pinturas, que más bien eran como bocetos. Pero la experimentación con esta técnica me ha permitido alcanzar otros resultados que visualmente son muy diferentes, y esta serie está conceptualmente mejor trabajada”.
La muestra ya está en exhibición en la sede de la AHS, en el reparto Vista Alegre. “En la exposición verás una obra que relaciona a Fidel con Martí, como homenaje también al Comandante, quien fue un fiel seguidor de su obra, de su pensamiento”.
“Para pintarla utilicé café normal de la bodega o Sierrita, a veces mezclados o por separado, en dependencia de la coloración que quiera darle a la obra. También usé un poco de tinta, para fijar mejor el color que deseaba. Cuando comencé a practicar la técnica lo hice en el soporte tradicional, que puede ser cartulina para dibujo o acuarela, y actualmente trabajo en papel manufacturado. Ahora experimento sobre tela y otros soportes”.
Sin técnica… no hay café
Efraín no es el único que utiliza el café para pintar. En el mundo este arte se ha vuelto cada vez más popular. El artista indonesio Ghidaq al-Nizar (http://www.todo-mail.com/content.aspx?emailid=4082) llama a esta práctica "cero desperdicio de café", ya que re-utiliza lo que queda en su taza por la mañana, y ni siquiera desecha la borra.
María A. Aristidou (http://www.qcosas.com/pintura-con-cafe/) es una artista comercial e ilustradora del Reino Unido que también suele emplear esta bebida, considerada afrodisíaca. Según el sitio www.qcosas.com la británica lleva bastante tiempo pintando algunos de sus personajes favoritos, así como paisajes, animales y dibujos animados o recreaciones de pinturas famosas y portadas de revistas.
Para preparar la “pintura”, los artistas suelen mezclar el café soluble o molido. Una vez que está preparado –como suele hacerse para beber- se utiliza como si fuera acuarela. Los tonos varían agregando más agua o café, en dependencia de la coloración que se busque.
“Se puede pintar con espátulas, pinceles, brochas, plumillas y otros accesorios. El papel es la mejor opción, aunque es importante que este sea grueso para que soporte la humedad. Se recomienda esperar que el café se vaya secando antes de seguir pintando. En este proceso se pueden poner las obras al sol, para que no pierdan la tonalidad”- explica Efraín.
Mientras pinta un mural en el patio de la AHS comenta ansioso sus expectativas y proyectos futuros relacionados con esta técnica, que él denomina “experimental”. Alguien trae café recién hecho en un vaso pequeño. Todos lo miran esperando que en esta ocasión no lo utilice para pintar. Efraín sonríe y responde que el cemento simplemente no es un buen soporte.