Talleres ferroviarios de San Luis por mantener la tradición

Categoría: Titulares
Escrito por ROKE VILA
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ferroviarioCrecí escuchando el viejo eslogan de la emisora municipal de San Luis, Radio Majaguabo que rezaba lo siguiente… ¨ Entre azúcar y trenes haciendo revolución¨… A pesar de lo alejado de los parajes, la línea ferroviaria me fue marcando el rumbo para sortear los 7 kilómetros hasta llegar a mi destino.

Arribando a la garita de los talleres ferroviarios TAFIPROMEC, pertenecientes a la Empresa Ferrocarriles de Oriente, volvió a retumbar en mi mente aquel… ¨San Luis entre azúcar y trenes¨… De azúcar no mucho, el municipio que otrora contaba con tres colosos de referencia nacional como el Central Chile, antiguo Santa Ana de Auza, el Central Rafael Reyes, antiguo Unión y el Paquito Rosales, anteriormente Borgitas, en nuestros días solo cuenta con los servicios de este último y con la consiguiente carga de recuerdos de una industria que se convirtió en el sello distintivo del territorio.

ferroviario1El municipio es punto de encuentro de la vía que conduce hasta la capital del país con la que finaliza en la costera Manzanillo y muchas otras, aunque la sustitución de la terminal en la zona urbana, por la estación Combinado en los suburbios, le restó considerablemente vida a la urbe de los Maceo.

Víctor Manuel Nápoles Betancourt, Jefe del taller de reparación de coches de pasajeros TAFIPROMEC, me condujo por las instalaciones en pleno fervor laboral de una institución que es fiel representante de las tradiciones ferroviarias del pueblo sanluisero.

Fundados a principios de los años 90, en estos talleres se reparan total o parcialmente y se da mantenimiento a los coches de pasajeros, de los trenes nacionales y territoriales, aunque el colectivo está capacitado para acometer tareas con los más disimiles equipos ferroviarios como góndolas, planchas, casillas y cuanta maquinaria sea necesaria para el país.

feroviario2Los resultados alcanzados lo demuestran, pues la entidad es vanguardia del movimiento nacional de la ANIR con importantes aportes que ayudan a disminuir los costos en partes y piezas, ya que la mayoría de los vagones son de procedencia extranjera y los recambios deben ser importados también.

A la línea de producción llegan los vagones con un elevado grado de explotación y en disminuidas condiciones técnicas, por lo que son sometidos a un riguroso proceso que puede renovarlos casi en su totalidad. En los talleres, son invadidos por un numeroso grupo de chapistas, soldadores, torneros, mecánicos y pintores, en su mayoría sanluiseros, que trabajan en conjunto como si fueran una gran maquinaria.

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