Entre los aprestos, la parlamentaria resaltó la casa que acogerá a la delegación de Bonaire, un paso que les agradó notablemente porque así tienen ya una idea del montaje y otros detalles para convertir ese espacio en el epicentro de las presentaciones artísticas en las diferentes manifestaciones.
Igualmente aludió a las visitas a los hoteles donde se alojarán y a los sitios que devendrán escenarios para esos espectáculos, además de los intercambios entre los especialistas de las comisiones que atenderán cada uno de los programas de la agenda del evento.
Heyer consideró que la Fiesta del Fuego será muy importante porque posibilitará exponer por primera vez la cultura de esa demarcación caribeña, presentada hasta el momento a la sombra de Curazao, y al mismo tiempo será oportunidad para el conocimiento y la interacción con otros pueblos de la región y el mundo.
Anunció que será una muestra variada de las tradiciones, la historia, la música, la plástica, el cine, la danza, la poesía, la literatura y la culinaria y otras expresiones de la cultura popular tradicional, entre ellas las mascaradas como parte de los carnavales de Bonaire.
La diputada afirmó que los artistas e intelectuales están entusiasmados con esta perspectiva y toca a la Casa de Cultura la misión difícil de determinar quiénes serán escogidos para integrar la delegación, cuyos integrantes rondarán la cifra de 200.
Situada en el sur del mar Caribe y en la costa occidental de Venezuela, Bonaire tiene una población cercana a los 19 mil habitantes que hablan holandés, inglés, español y papiamento.
Autoridades gubernamentales de Bonaire constataron aquí los preparativos para el XXXVII Festival Internacional del Caribe, que del 3 al 9 de julio próximo reverenciará a la cultura de ese municipio especial integral de los Países Bajos. 
