Pilar: cuando la voluntad supera al reto
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- Categoría: Titulares
- Escrito por Luis Ángel Rondón Álvarez y Nalena Jares Rivero
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Hace más de una década tal vez no habría sido difícil hallar a otras igualmente manejando montarcargas en el vaivén de la rutina diaria de un puerto. Pero otras ya no hay, solo queda ella: Pilar Torres Hechavarría, operadora de equipos en el puerto Guillermón Moncada de Santiago de Cuba.
Llegó a esa plaza tras un curso al que convocó el Sindicato Provincial hace ya 39 años. En aquel entonces era apenas una jovencita de 19 primaveras que soñaba con pertenecer al Ministerio del Interior, pero ante la negativa de su madre decidió aprehender los saberes teóricos y prácticos de esta, la que ha sido su única profesión desde que la hicieron fija en el lejano 1976.
Sin bajarse de su vehículo y lista para continuar las labores de carga y descarga en la vorágine de una terminal portuaria que recibe por estos días la ayuda humanitaria que se envía por mar para el hermano pueblo guantanamero, confiesa que no ha sido fácil ver cómo las cerca de 50 mujeres que en un principio trabajaban junto a ella se fueron yendo por uno u otro motivo y la dejaron como la única representante femenina del colectivo.
Aun así, dice haberse adaptado a la idea con el transcurrir de los años y sentirse orgullosa de su desempeño, en una labor la cual, aunque ella con su estirpe de Mariana refiere que no es tan difícil, demanda en muchas ocasiones forzosas horas de trabajo en la madrugada o bajo el intenso sol de esta bien llamada tierra caliente.
Pero a Pilar no la intimidan esos sacrificios, como tampoco el hecho de que el resto de sus compañeros sean hombres. Comenta que a veces han intentado dominarla, pero ha logrado imponerse con su carácter. “Ahora mismo nuestra relación es muy buena y nos motivamos mucho para terminar rápido y cumplir la norma en corto tiempo”, asegura con una sonrisa entre labios.
Jamás se ha sentido discriminada por sus compañeros, ni ha sentido su rechazo. En tanto, los suyos también han asumido su profesión y para ella el apoyo de estos ha sido determinante, de manera que coteja ambas facetas de su vida armoniosamente.
Disfruta de la familia, adora a su hijo y nietos gemelos. Cuando se jubile se dedicará a ellos y complementará su tiempo con las actividades de los CDR y la FMC.
“Continuaré motivando el trabajo del ‘comité’ y de la federación.
“También me encantan las flores; ellas me adoran.”
A sus 58 años Pilar conserva su energía, su ímpetu, sus fortalezas moral y espiritual; Pilar es genuino ejemplo de que no hay imposibles para mujeres cuando la voluntad supera al reto.

