Santiago de Cuba,

La “Federación” que necesitamos depende de todas

25 August 2022 Escrito por 

Quizás uno de los máximos exponentes de la transformación social operada por la Revolución Cubana es haber situado a las mujeres en el centro de sus políticas de desarrollo humano. Al cabo de casi 64 años de socialismo, la nación caribeña es el país con mayor presencia femenil en la ciencia, y el segundo en proporción de mujeres en el Parlamento, por solo citar un par de ejemplos.

Los hitos en la reducción de brechas de género son considerables y transversalizan todos los sectores de la vida social y económica de la Isla . La creciente participación femenina es resultado de la labor impulsada, desde 1960, por la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), que este martes cumplió 62 años.

Desde su fundación, la organización de masas desarrolla políticas y programas para lograr el ejercicio pleno de la igualdad de la mujer en todos los ámbitos; por eso, los innegables avances de la población femenina en el respeto a sus derechos y la apertura de oportunidades para su desarrollo, están indisolublemente ligados a la FMC.

Sin embargo, amén de sus muchos aportes a la formación y al bienestar de las nuevas generaciones, lograr un mayor protagonismo en la comunidad por medio del apoyo a las familias y del activismo revolucionario continúa siendo una tarea pendiente.

La FMC tiene su escenario fundamental en el barrio. Es allí, con la atención diferenciada a las mujeres y a los hogares, donde más necesario resulta su trabajo de prevención y de promoción de la igualdad de género.

No obstante, para nadie es un secreto que la organización femenil cubana debe solventar dificultades que la debilitan. En el contexto actual, signado por grandes carencias y una intensa guerra ideológica, es esencial vigorizar su desempeño en la base, como ente impulsor de la unidad de las mujeres en la defensa de la Revolución y en la transformación de situaciones desfavorables para la familia y la comunidad.

Aunque a nivel nacional se aplica una estrategia encaminada a revitalizar la Federación, y se trabaja en el fortalecimiento de sus estructuras, la revitalización requiere la voluntad de aportar, de multiplicar y de construir desde el barrio. La solidaridad, el apoyo mutuo y la movilización de las féminas para aportar a la solución de problemas comunes, deberías ser prioridades de la membresía a nivel de bloque.

La FMC se enfrenta al reto de actualizar su funcionamiento en este contexto para que cada cubana pueda sentirse realmente representada; pero, incluso esa renovación, debe partir del empeño de las federadas; sin esperar orientaciones de otras instancias y sin el formalismo de lo que se hace por cumplir, por inercia, y no por convicción.

La organización tiene un potencial enorme, comenzando por su capacidad de aglutinar a más de cuatro millones de cubanas. Cómo no aprovechar esa fuerza para impulsar la supresión de prejuicios y prácticas discriminatorias, lascivas a la dignidad y la integridad de las mujeres.

A juicio de esta reportera, ese es uno de los mayores desafíos de la sociedad cubana; y quizás como ninguna otra institución en el país, la “Federación” cuenta con las estructuras y los programas para responder a este imperativo.

Por eso, apremia generar el debate en las comunidades sobre la organización que queremos tener, sobre cómo debe funcionar y cómo podemos aportar a su vigorización.

La FMC que necesitamos existe; que funcione mejor, que nos represente a todas, depende de nosotras.

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Indira Ferrer Alonso

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