Santiago de Cuba,

Dignidad e inclusión en las esencias

07 June 2022 Escrito por 
La versión 25 del proyecto de Código de las Familias propicia la guarda y cuidado de los hijos de forma compartida y con equidad en los roles de madres y padres

Hoy en Cuba es noticia que está lista la vigésimo quinta versión del Proyecto de Código de las familias, cuyo texto es producto de la modificación del 48,73% del anteproyecto sometido a Consulta popular de febrero a abril de este año.

Y es que el aporte de la población a los cambios operados a casi la mitad del articulado, evidencia un proceso de construcción colectiva que se enriqueció incluso con los planteamientos contrarios al espíritu inclusivo y emancipador de la avanzada disposición normativa.

Hoy los medios cubanos y extranjeros se hacen eco de este tema y de otros abordados en el encuentro de este lunes entre el Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y la comisión redactora del nuevo Código; sesión de trabajo en la que se subrayó el carácter inusual, pero muy significativo en el contexto cubano,  de que un texto coherente con los preceptos constitucionales cuente, además, con dos mecanismos mecanismos de participación para su aprobación: la consulta popular y el referendo.

La actual versión, por tanto, es resultado de los valores, las opiniones y la sabiduría de personas de diferentes generaciones, que se conjugan con lo más adelantado de la ciencia jurídica y del conocimiento científico de la realidad social cubana en materia de familia.

Se trata de un Código socialista que, como lo ha explicado el Presidente, constituye expresión de los niveles de emancipación y de seguridad en materia de garantías para la familia cubana, y especialmente para sectores poblacionales como los ancianos, las personas en situación de discapacidad, las mujeres, los niños, adolescentes y los jóvenes.

familia cubana 3Cuba ha vivido los últimos 47 años con un instrumento jurídico en materia familiar que, si bien en su momento fue un hito en la promoción de valores éticos, morales y de familia, está marcado por tradiciones y realidades que ya no se avienen con las dinámicas actuales de la sociedad; y esta es una seria limitación para las garantías que hoy requieren las familias de la Isla.

La versión del nuevo Código, que se someterá al análisis de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su próxima sesión, reconoce y defiende la multiparentalidad y las relaciones socioafectivas, con lo cual rompe los márgenes de una legalidad basada en el concepto de familia nuclear, en la ideología cisgénero y en la consanguinidad.

Una de sus esencias más valiosas es el espíritu inclusivo que caracteriza su texto, no solo porque legitima los derechos, sexuales, reproductivos y familiares de cubanas y cubanos independientemente de su orientación sexual e identidad de género, sino porque amplía y refuerza la protección del Estado a las personas que por su edad o por presentar una situación de discapacidad, requieren nuevas garantías para asegurar su bienestar y el plano ejercicio sus derechos.

Otro mérito que tiene el Proyecto, y con el cual supera los límites de la normativa vigente, es que pondera los roles de género con una visión de igualdad, equidad y respeto mutuo, que se expresa también en el reconocimiento de modelos familiares hasta ahora invisibilizados.

Este texto, promueve la pluralidad, aborda las violencias de género y aboga por el respeto a la diversidad sobre la base de la protección de los derechos humanos.

En la versión 25 del nuevo Código, hay elementos tan disímiles y novedosos como la posibilidad de que los padres decidan el orden de los apellidos; la gestación solidaria (cuyos preceptos se han perfeccionado a partir de lo planteado en la consulta); la legitimación de la autonomía progresiva de niñas, niños y adolescentes para que su opinión cuente en la solución de asuntos relacionados con el ejercicio de sus derechos, en la medida en que evolucionen sus facultades cognitivas y avance su edad; así como  el establecimiento de nuevas formas de régimen de comunicación familiar, por solo citar algunos tópicos.

Quizás lo más trascendente de este contexto en el que Cuba se renueva       -también desde la legalidad- es que socialmente se reconocen, por primera vez, realidades que existen desde hace mucho; y eso lo demuestra el proceso de construcción del nuevo Código, que tiene como principio rector la búsqueda de la felicidad para interpretar y aplicar el derecho, con la dignidad y la inclusión como esencias.

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Indira Ferrer Alonso

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