Santiago de Cuba,

A Maribel no le tiemblan las piernas

05 August 2022 Escrito por 

A Maribel no le “tiemblan las piernas” cuando la tierra dice a moverse. Con ecuanimidad dirige el equipo que día tras día y sin descanso monitorea la actividad sísmica de Cuba y el Caribe en la Estación Central del Servicio Sismológico Nacional, perteneciente al Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais).

Esta fémina es de la provincia de Granma y con 17 años comenzó a trabajar en el centro científico, por mediación de su hermano, quien ya formaba parte del equipo de especialistas.

A tan temprana edad, tuvo que pasar un curso de capacitación, pues la sismología como carrera no se estudia, pero sí a través de la Academia de Ciencias de Cuba, pudo adquirir el conocimiento necesario para desempeñarse como observadora en la Estación de Río Carpintero en Santiago de Cuba.

“Empecé muy jovencita, con 18 años, en aquel entonces existían muy pocas estaciones en el país, era registro fotográfico, había que meterse en un cuarto oscuro para revelar el sismograma, analizarlo y mandar la información por planta, ya que no existía todo el sistema tecnológico digitalizado que tenemos montado ahora, dijo Maribel Leyva Arias.

“Esos años los viví en la casa de la estación de Carpintero, y aunque era muy joven, siempre me gustó lo que hacía, porque el trabajo va enamorando a la persona y me quedé en este centro.

sismologa“Como se trataba del monitoreo de terremotos, uno se sentía importante por la labor que realizaba, y actualmente aún lo sigo sintiendo porque a nivel nacional somos los únicos que llevamos esta actividad, y ese es el sentir de los que trabajamos aquí, amamos lo que hacemos.

“Todos los días en la estación se registran sismos, y cuando son perceptibles, por lo menos yo me pongo nerviosa aunque lleve muchos años de experiencia, no porque le tenga miedo a los terremotos porque psicológicamente uno está preparado, sino porque te sorprende, hay que dar la información rápido a decisores del país, las personas empiezan a llamar, a preocuparse, y uno se pone nervioso por esas cosas, pero siempre impera la concentración”, puntualizó.

Maribel Leyva Arias hizo gran parte de su vida en las montañas de la Sierra Maestra, allí se casó, tuvo hijos en “Carpintero”, hasta que posteriormente se trasladó para la ciudad de Santiago de Cuba y comenzó a trabajar en el Observatorio y luego en la Estación Central.

Profesionalmente se fue superando a través de los cursos que impartían los especialistas, primero rusos y alemanes, y posteriormente los doctores en ciencias del mismo Cenais.

“Desde el 2015 asumí la jefatura de la Estación y déjame decirte que fue bien difícil porque ese año en el mes de agosto hubo una sismicidad muy alta en la zona de Baconao, y recuerdo que no había ningún directivo superior, yo empezaba en el cargo y me tocó dar la información a la Defensa Civil.

“Tuve que hablar con su jefe Ramón Pardo Guerra y decirle la situación de la falla; él me dijo: hazlo por escrito. Me puse muy nerviosa y pensé: ¡En dónde me he metido! Por la responsabilidad que uno asume en asuntos de este tipo. Hice el informe y se lo envié. Pero fueron momentos tensos porque hubo una gran sismicidad y la población lo sintió y había que darle la información.

“Posteriormente en enero, se dio el enjambre, pero conté con la ayuda de todos los sismólogos de experiencia como Arango, OLeary y Bladimir, y fui cogiendo conocimiento. Chocar con la realidad te hace aprender mucho porque uno tiene que tomar decisiones sobre situaciones, y uno o lo toma bien o mal. Esto me ha ayudado a saber enfrentarme a muchas cosas.

“Desde afuera las personas lo pueden ver como algo fácil, pero no es así, porque mantener un servicio 24 horas es complejo, además de velar porque los compañeros siempre estén disponibles. El año de la Covid-19 fue muy difícil buscar soluciones en un momento determinado con personal aislado, enfermos, problemas en la transportación pública y demás, fue una gran responsabilidad; pero el monitoreo perennemente se mantuvo, destacó Leyva.

“En la estación hay cuatro féminas y seis hombres; es un colectivo muy responsable, colaboradores, a veces hay que doblar turnos, pero siempre dispuestos, el trabajo marcha mejor porque somos una familia, existe respeto, confianza y el monitoreo se hace los 365 días del año, las 24 horas del día, no falla.

“El Cenais ha sido mi todo, tengo 34 años de labor y he creado mi vida y mi familia en este centro, he tenido posibilidades de trabajo en otras entidades, pero no me he ido ni pienso hacerlo porque me gusta lo que hago.

“Puede temblar la tierra, que aunque yo me ponga nerviosa por la responsabilidad de monitorear las variaciones que hay en las distintas zonas y cómo se va comportando, uno se pone en alerta e informa a los decisores del país.

“Aunque los terremotos son impredecibles, a lo largo de estos años he podido comprobar que la naturaleza avisa, o porque la actividad sísmica aumenta o porque baja, entonces uno eso lo va mirando,observando, analizando y alertando a los órganos decisores del país”, concretó.

¡Valiente Maribel!, las piernas no se aflojan, así como ella son muchas de nuestras féminas, por eso, próximo a cumplir un

un aniversario más de la creación de la Federación de Mujeres Cubanas, cabe destacar el papel protagónico que las santiagueras realizan en aras de salvaguardar la vida humana desde la ciencia.

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Yanet Alina Camejo Fernández

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