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Electromedicina: curando con ciencia

08 June 2022 Escrito por 

Son los tramoyistas de las obras de salud, electromédicos que cada día trabajan para mantener en óptimas condiciones el equipamiento y el mobiliario clínico.  Sierra Maestra conversó con algunos de estos héroes desconocidos en el Hospital Provincial Saturnino Lora

¿Cómo sería llegar a un hospital, con cualquier padecimiento, y que no funcionaran los equipos de Laboratorio, Rayos X o, simplemente, la iluminación? En el departamento de Electromedicina, un local lleno de máquinas guardadas bajo llave, del que muchos desconocen su fin, se garantiza buena parte de la atención médica a los pacientes del Hospital Provincial Saturnino Lora.

Sus 20 especialistas trabajan en varias subsecciones como Soporte de vida, Electromecánica, Electrónica Médica, Imagenología y Mobiliario clínico. Sierra Maestra conversó con algunos de estos héroes desconocidos.

"El departamento es la retaguardia de toda la avanzada médica pues nos encargamos de la instalación, reparación y mantenimiento del equipamiento médico y el mobiliario clínico. Toda acción médica necesita de un equipo y aquí es donde se mantienen activos, aun en la situación económica y financiera que atraviesa el país”, afirmó el jefe en funciones,Yoandris Emilio Acosta Mengana.

 “Los licenciados, técnicos e ingenieros siempre dan su extra de conocimiento para suplir las necesidades y mantener activo el servicio para nuestro pueblo, para ello estamos innovando constantemente porque las piezas de repuesto comúnmente no nos llegan. La idea es resolver con lo que tenemos, invención e ideas nuevas, porque el servicio de salud pública no puede detenerse.

 “Normalmente préstamos servicio en todo el “Provincial” pero durante la Covid colaboramos con otros hospitales que tenían déficit de personal. Estuvimos laborando con un sistema de guardias en turnos de 24 horas; no sabíamos en qué momento podía dañarse o fallar un equipo. Hoy mantenemos, en menor medida, está práctica ya que el horario nocturno suele ser complejo”.

Según Acosta Mengana los equipos estuvieron conformados por hombres, porque las mujeres del departamento son madres de niños pequeños y les era imposible asumir el ritmo de trabajo. Una de ellas es Leticia Portuondo Hernández, Ingeniera Biomédica con diez años de experiencia en Electrónica que atiende, junto a otra compañera, el equipamiento de terapia como monitores, desfibriladores, electrocardiógrafos, también de Electrocirugía, Cuerpo de Guardia y Fisioterapia.

Leticia Portuondo HernÃndez1“Contamos con 200 equipos en el centro aproximadamente, la mayoría de la marca cubana Combiomed del Instituto Central de Investigaciones Digitales, que cada cierto tiempo actualiza los modelos y es entonces cuando nos entra un equipo nuevo. En diez años se ha avanzado cuatro generaciones, pero hay máquinas de producción alemana o estadounidense para los cuales no llegan piezas de repuesto.

“Aunque se realizan innovaciones hay que hacerlo con mucho cuidado porque  el fin de estos equipos es censar señales delicadas y su diseño es bastante pequeño para las herramientas que actualmente poseemos. Además, la situación energética puede descalibrarlos si carecen de un backup u otra fuente de alimentación que los respalde. Aunque el hospital cuenta con una planta a veces hay que desconectar los que tiene un alto consumo para prevenir que esta salga de circulación”.

Otro aspecto necesario para extender la vida útil es la manipulación. Leticia comenta que a veces los técnicos no tienen el conocimiento de los requerimientos para el cuidado, como evitar utilizar líquidos durante la limpieza, porque son equipos eléctricos.

Keilan BrossardRecientemente el equipo se renovó con la llegada de Keilan Brossard Benavides, de formación Ingeniera en Telecomunicaciones y Electrónica, que atiende las máquinas de la sala de Nefrología.

“Aunque mis estudios no estaban relacionados con la medicina, la electrónica es común para ambos campos, así que lo básico me lo ofreció la academia. Ahora, con la ayuda del colectivo de trabajo, especialmente mi compañero de área, he comenzado con buen pie el adiestramiento.

“Es una responsabilidad grande porque los pacientes reciben servicio en días alternos por el resto de la vida, entonces todas las máquinas tienen que estar funcionando en la mejores condiciones. Hay que dedicarles bastante trabajo para garantizar la calidad de vida”.

“La sala funciona en los horarios de 5:00 am, 10:00 am, 3:00 pm y las 7:00 pm de lunes a sábado y es un tratamiento largo, de casi cuatro horas. Según cuentan los compañeros la situación ha mejorado, porque en años anteriores había turnos de madrugada.

“Esto se debe en gran medida a los nuevos equipos instalados hace pocos meses que suman 10 máquinas. Espero seguir contribuyendo a la buena atención de los enfermos y en un futuro rotar por las diferentes especialidades.”

Al momento de la entrevista el otro especialista se encontraba revisando los equipos en la sala, por lo que no quise ocuparle mucho tiempo a Keilan y sus compañeros. Aunque hay día más tranquilos que otros, en electromedicina siempre hay algo que reparar.  

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Daniela Verdecia Castillo

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