El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama ha proclamado el fracaso del bloqueo que su país impuso a Cuba desde el 3 de febrero de 1962. Pero su lamento no es por el daño que esa medida genocida ha causado y causa al pueblo cubano; su pesar es porque con ese puñal no se ha podido ni se podrá derrotar a la Revolución socialista, ni ablandar a un pueblo heroico que ha convertido la resistencia en victoria.
Cercano ya otro debate y votación en la Organización de Naciones Unidas, sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos a Cuba, valdría la pena valorar cuál es el clima al que se enfrentará La Mayor de las Antillas.

Nuevas medidas fueron adoptadas recientemente por los Departamentos del Tesoro y el Comercio de Estados Unidos que modifican algunas regulaciones del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba desde hace más de 54 años, en las que se incluye la autorización de la importación, promoción, venta y distribución en ese país de productos farmacéuticos cubanos aprobados por la Agencia de Drogas y Alimentos (FDA).

