Santiago de Cuba es un referente para todo el país. Si nos montamos en la máquina del tiempo y regresamos a los años 2011 y 2012, el territorio comenzaba a levantarse, se reabrieron centros de prestación de servicios que estaban cerrados hacía muchos años. La imagen iba cambiando para bien.

Con jóvenes estudiosos, trabajadores, esforzados y responsables, nuestra sociedad puede mirar con profunda confianza hacia un futuro mejor. Pero junto a tantas esperanzas depositadas en esa semilla no se puede ignorar las fuertes tentaciones que les acechan en su camino.

Que Cuba y Venezuela estén hoy a la vanguardia de la Revolución y del antiimperialismo en América Latina, no es una casualidad. Es una continuidad histórica. Lo que sucede hoy, tiene raíces en lo sucedido desde siglos atrás.

