Una frase, una sentencia, un símbolo, el sueño latinoamericano de la unidad… esas palabras atribuidas al líder indígena Túpac Katari, cuyo nombre real era Julián Apaza, antes de ser asesinado por los españoles el 15 de noviembre de 1781, son hoy una suerte de “despedida” para Evo Morales, legítimo presidente de Bolivia quien bajo presiones, chantaje y traición se vio obligado a dimitir ante un violento golpe contra el Estado Plurinacional que fundó.
El conflicto surgido a raíz de los resultados de las elecciones del 20 de octubre en Bolivia, donde fue ganador inobjetable Evo Morales como presidente, fue solo parte de un tenebroso guión, elaborado mucho tiempo antes por las fuerzas reaccionarias, con el objetivo de adueñarse del poder en este hermano país.
El domingo 10 de noviembre, se consumó el golpe de estado que desde el día de las lecciones, el pasado 20 de octubre, venía fraguándose contra el presidente Evo Morales, reelecto por el voto popular.
